El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha celebrado el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que establece que la Ley de Amnistía no entra en conflicto con el Derecho comunitario. Bolaños espera que la norma se aplique a los líderes del proceso independentista, incluido Carles Puigdemont, «lo antes posible». En su declaración institucional realizada desde La Moncloa, el ministro ha señalado que «hoy es un gran día», refiriéndose a la ley como un «logro colectivo», a pesar de la oposición que ha encontrado en parte de la sociedad.
MADRID, 16 (EUROPA PRESS)
Según él, la sentencia del TJUE despeja el horizonte para la «plena aplicación» de la ley, que ya ha beneficiado a casi 400 personas, desde activistas y manifestantes hasta cuerpos y fuerzas de seguridad. Sin embargo, apuntó que «solo se habrá cumplido plenamente la ley, tal y como la aprobaron las Cortes Generales, cuando se aplique también a los líderes políticos que impulsaron el proceso independentista». Esto, según Bolaños, representa la última etapa hacia la normalización institucional, política y social en Cataluña.
ZANJA UN DEBATE «VISCERAL»
Bolaños afirmó que el tribunal europeo ha sido claro al declarar que la ley es «plenamente compatible con el derecho europeo y los valores de la Unión». Con la publicación de estas sentencias, la ley ha sido validada desde tres perspectivas: derechos humanos, perspectiva constitucional y bajo el derecho europeo. «No hay dudas, la Ley de Amnistía es constitucional y conforme al Derecho Europeo», insistió.
A su juicio, el tribunal da la razón al Gobierno de Pedro Sánchez, ya que la amnistía es un «instrumento adecuado para apaciguar el conflicto político-social» vivido en Cataluña y busca reducir las tensiones que se han generado, además de facilitar un escenario de reconciliación. Según Bolaños, el TJUE ha puesto fin a un debate que ha sido «visceral» y ha carecido de la normalidad prevista para las aprobaciones de amnistías en otros países.
ÉXITO ROTUNDO
Desde una perspectiva política, el ministro ha calificado la Ley de Amnistía como un «éxito rotundo» para la convivencia en Cataluña y el resto de España. Aseguró que su gobierno ha sabido manejar una de las peores crisis en la historia de la democracia española y explica que en menos de una década han logrado que «Cataluña sea sinónimo de estabilidad, prosperidad y acuerdos».
Definió el proceso como una crisis política, social, institucional y constitucional donde se quebró la ley y la Constitución, así como los acuerdos fundamentales entre las instituciones catalanas y estatales. No obstante, resaltó que la situación actual no podría ser más positiva, llevando a cabo «normalidad institucional plena» entre el Gobierno de España y la Generalitat, así como evidencia de «acuerdos entre diferentes» que se han traducido en inversiones históricas en la comunidad.
Bolaños enfatizó: «Hoy Cataluña es sinónimo de estabilidad, de prosperidad, de acuerdos, como lo es España. Y lo es, entre otras cosas, gracias a la Ley de Amnistía que hoy ha validado el Tribunal Europeo».
EL GOBIERNO «ARRIESGÓ» Y «LO LOGRÓ»
El ministro también defendió que el Ejecutivo de Sánchez «arriesgó» al aprobar una ley rechazada por la oposición y parte de la sociedad que lo vio con suspicacia. Sin embargo, se mostró optimista al señalar que hoy, vistos los efectos de dicha ley, ni sus críticos más acérrimos querrían renunciar a sus frutos.
Por lo tanto, Bolaños se sintió cómodo en calificar la ley como un logro colectivo, beneficiando a todos los españoles, y pidió que se aplique finalmente a los líderes del proceso como Puigdemont y Oriol Junqueras.
Bolaños considera que la Amnistía es la apuesta de un país para «resolver sus diferencias reconociendo la legitimidad de todas las posiciones y la necesidad de convivir y acordar soluciones dentro de la ley y la Constitución». Además, sostuvo que la justicia europea «avala este camino» y «manda un mensaje de gran importancia en tiempos de polarización».
AGRADECE A «TODOS» LOS QUE LA HICIERON POSIBLE
El ministro concluyó su declaración afirmando que «ningún país está destinado a perpetuar sus conflictos hasta que una parte acabe con la contraria», sino que la democracia posee las herramientas necesarias para lograr convivencia y reconciliación. A pesar de las «muchas dificultades» y de haber escuchado cosas «que nos helaron la sangre», concluyó que «merece la pena, los catalanes y el conjunto de españoles se lo merecen», agradeciendo a todos aquellos que hicieron posible este proceso.
