La Fiscalía General del Estado ha presentado su memoria anual, poniendo de relieve una alarmante situación en el sur de España, donde se ha intensificado el uso de narcolanchas para el tráfico de drogas, especialmente en la costa andaluza y el río Guadalquivir. Esta situación genera un sentimiento de «alarma e impotencia», según ha indicado la institución.
MADRID, 6 de septiembre (EUROPA PRESS) – En su informe, la Fiscalía habla de un «espectáculo lamentable y llamativo» respecto a las actividades de narcotraficantes que desafían la autoridad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mediante el uso de embarcaciones de alta velocidad en plena luz del día, lo que representa un grave reto para el Estado.
El Guadalquivir, Puerta de Entrada de Hachís y Cocaína
La Fiscalía, presidida por Álvaro García Ortiz, ha señalado que las narcolanchas no solo operan en el Estrecho, sino que ahora también acceden al Guadalquivir, lo que amplía su rango de acción en las costas de las provincias de Almería, Cádiz, Huelva y Sevilla. Este incremento en la actividad delictiva se ha traducido en una mayor violencia, recordando el caso de dos guardias civiles asesinados en Barbate (Cádiz) tras ser arrollados por una narcolancha.
«El problema se agrava porque no se limitan a la introducción de hachís, sino que también se están utilizando para el transporte de cocaína», señalaron las autoridades. En este contexto, solo entre diciembre de 2024 y enero de 2025 se intervinieron 10 toneladas de cocaína en zonas cercanas al Guadalquivir, configurando una nueva ruta de entrada de esta droga en Cádiz y Sevilla con destino al resto de Europa.
En cuanto a los procedimientos judiciales, se observa un aumento significativo en la provincia de Málaga, con un incremento del 28,65% respecto a 2023, consolidando a esta provincia como la tercera a nivel nacional, detrás de Barcelona y Madrid, en cuanto a procedimientos relacionados con el tráfico de drogas.
Argelia en Auge para Organizaciones Criminales
Adicionalmente, la Fiscalía advierte que las organizaciones criminales han modificado sus rutas, eligiendo salir desde las costas españolas y recogiendo migrantes en las costas argelinas antes de regresar a España. Se mencionan los llamados ‘guarderías’, utilizadas para esconder tanto a los migrantes como a los patrones y embarcaciones, facilitando también el transporte de drogas en estos viajes.
Esto sugiere que una parte importante de la organización criminal está asentada en España, interrelacionada con los países de origen de los migrantes, en su mayoría Argelia, y otros destinos europeos. La Fiscalía se basa en datos de su delegación en Murcia para enfatizar un «crecimiento progresivo» en los últimos cuatro años de estas organizaciones, que operan mayormente desde el litoral argelino hasta las costas del levante español.
Se ha detectado un cambio en las tácticas de estas organizaciones, que ahora prefieren adquirir embarcaciones y motores en España y Europa debido a la escasa oferta en países como Argelia o Marruecos.
Diferentes Vías de Entradas de Migrantes
Respecto a la entrada de migrantes por vía marítima, se ha observado un cambio en el uso de pequeñas pateras convencionales. Ahora las organizaciones delictivas optan por barcos de pesca y otros medios más sofisticados para introducir un mayor número de personas en cada operación, lo que multiplica sus beneficios ilícitos.
La memoria también destaca que el fiscal delegado de Cádiz ha señalado la tendencia de uso de camiones que salen del puerto de Ceuta con cargas aparentemente vacías, transportando en secreto a algunos migrantes que son posteriormente trasladados en automóviles fuera del municipio a otros destinos, lo que representa un grave riesgo.
Por último, se subraya el uso del método denominado ‘look alike’, donde un migrante usa un pasaporte auténtico que no le pertenece pero que comparte ciertas similitudes físicas. La Fiscalía también destaca el papel que juegan compatriotas de los migrantes que, aprovechándose de su vulnerabilidad, ofrecen servicios como taxis clandestinos a precios exorbitantes, ubicándose cerca de los centros de recepción temporal de inmigrantes.
