La actriz Aitana Sánchez-Gijón, galardonada con el Goya de Honor 2025, ha compartido en un evento en Barcelona que no tiene la intención de dar el salto a la dirección. En una conversación con su colega Victoria Luengo durante un homenaje de la Acadèmia del Cinema Català, expresó: «Para mí, el camino de la actriz es infinito y nunca voy a llegar a abarcarlo todo».
Sánchez-Gijón, al ser cuestionada sobre su posible paso a la dirección, destacó su admiración por aquellos que lo hacen, pero dejó claro que no siente la necesidad de cambiar de rol y que se siente plenamente cómoda como actriz. «No siento que haya llegado a ningún lado ni que haya un tope en esta profesión», afirmó, resaltando que nunca ha pensado en abandonar y que se siente como una aprendiz, deseando seguir evolucionando y mejorando en su carrera.
La actriz subrayó que su crecimiento profesional es constante, afirmando que «con el saco más lleno de vida» se transforma a medida que vive nuevas experiencias. Además, resaltó la importancia del talento joven en su proceso de aprendizaje, considerándolo fundamental para una conexión intergeneracional en el mundo de la interpretación.
Aitana comenzó su carrera profesional a los 16 años, recordando su trayectoria con una frase: «Empecé a trabajar pronto y mucho». Durante sus actuaciones, siente que su personaje debe experimentar catarsis y transmitir emociones al límite, especialmente en el teatro. Aseguró que le resulta más complicado realizar comedia en el cine que en el teatro, ya que no considera tener una «vis cómica» natural.
Uno de los mayores retos que ha enfrentado en su carrera fue en el rodaje de ‘Amarga Navidad’ de Pedro Almodóvar, donde una escena con Leonardo Sbaraglia les tomó cuatro días para conseguir el tono y el tempo adecuados, considerándola una de las experiencias más desafiantes y satisfactorias de su vida profesional.
La búsqueda de una conexión especial con los directores
En cuanto a su relación con los directores, Sánchez-Gijón confesó que le gusta «encontrar un alma gemela» en los proyectos en los que trabaja, una conexión emocional que le permita conectar con la fragilidad y volatilidad de la interpretación. Esta experiencia ha sido poco frecuente en su carrera.
Asimismo, expresó su deseo de realizar roles en la pantalla que reflejen el trabajo de composición que ha puesto en práctica en el teatro, sea en términos físicos o en la manera de hablar.
Refiriéndose al panorama audiovisual catalán, Sánchez-Gijón manifestó su interés en participar en un cine que, según ella, es «tan talentoso», y afirmó que siente orgullo por sus raíces y el ecosistema cinematográfico de Catalunya. El homenaje a la actriz se complementó con la proyección en la Filmoteca de Catalunya de ‘Tierra baja’, de Miguel Santesmases, que ella misma presentó.
