El Gran Teatre del Liceu de Barcelona abrirá la temporada 2025-2026 el lunes con la ópera «La zorrita astuta» de Leos Janáček. Esta producción simbolista, dirigida por Barrie Kosky, aborda el ciclo eterno de la naturaleza y la relación del ser humano con el planeta. La obra regresa al coliseo lírico barcelonés tras su única representación en 2001.
Durante una rueda de prensa en el Parc de la Guineueta de Barcelona, Valentí Oviedo, director general del Liceu, subrayó que esta será la última temporada de Josep Pons como director musical, añadiendo expresión de gratitud por su sabiduría y su capacidad para generar el sonido actual de la orquesta. Asimismo, se celebrará el 25 aniversario de El Petit Liceu.
El director artístico del Liceu, Víctor Garcia de Gomar, mencionó que «La zorrita astuta» es un título muy querido entre el público, aunque solo se había presentado una vez anteriormente en el Liceu. La obra se ofrecerá en siete funciones hasta el 30 de septiembre, incluyendo una presentación especial del programa «Ópera entre generaciones» el sábado 20, antes del estreno.
Esta ópera, una obra de madurez de Janáček, se inspira en un cuento infantil checo y aborda temas como la relación entre humanos y animales y el ciclo de la naturaleza, presentados en una reflexión filosófica para adultos. La reposición, realizada por Andreas Weirich, cuenta con las voces principales de Elena Tsallagova, Peter Mattei y Paula Murrihy. La producción se aleja de los colores verdes típicos de la naturaleza y los árboles del bosque, presentando a los cantantes que interpretan a diversos animales vestidos de colores, con una ambientación onírica.
Aunque se mantiene un tono ligero presente en el cuento, la obra también enfatiza la representación realista de la naturaleza y sus procesos, haciendo que cada acto abarque un periodo en la vida de la zorrita.
Bebiendo del Folklore
Josep Pons, quien dirige por primera vez esta partitura, ha comentado que la ópera se sitúa en los movimientos musicales de principios del siglo XX, enriquecida con influencias del folklore local en el ritmo y la acentuación del texto, en este caso checo, convirtiendo la pieza en una «aventura». Pons, quien calificó a Janáček de genial, también destacó la instrumentación y la búsqueda de colores en la obra, señalando que sigue la senda de «Rusalka», de Antonín Dvořák, que cerró la temporada anterior del Liceu.
La soprano rusa Elena Tsallagova, que da vida a la pequeña zorrita, describió la ópera como «sofisticada pero accesible», enfatizando que la obra no está dirigida solo al público infantil, sino a todos. Comentó sobre la complejidad de aprender el personaje, pero enfatizó su deseo de disfrutar de la experiencia.
Por su parte, la mezzosoprano Paula Murrihy, quien interpreta a la zorrita carismática, consideró que se trata de una pieza ideal para quienes se inician en el mundo de la ópera, afirmando: «Es como una serie de Netflix, te engancha y quieres llegar al final».
Coincidiendo con las funciones de «La zorrita astuta», el Saló dels Miralls del Liceu albergará una exposición de la artista visual Eulàlia Valldosera, inspirada en la obra de Janáček y que invita a los espectadores a percibir la realidad como un tejido mutable.
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