La enfermera acusada de simular vacunaciones en el centro de salud de Kabiezes en Santurtzi ha asegurado que no se encuentra «en condiciones de declarar» en el juicio que se sigue en la Audiencia de Bizkaia. Los forenses consideraron que sufre un trastorno delirante, el cual ha tenido «sin duda» un impacto en su labor profesional, afectando sus capacidades volitivas y cognitivas.
La Audiencia de Bizkaia celebró el pasado jueves la cuarta sesión del juicio contra esta enfermera, quien trabajó en el servicio de Pediatría de Kabiezes desde febrero de 2021 hasta septiembre de 2022. Durante las sesiones anteriores, se han escuchado los testimonios de más de 70 testigos y peritos. En esta ocasión, comparecieron ante el tribunal dos expertos en Psiquiatría responsables del informe forense sobre el estado de la encausada, que la examinaron el pasado miércoles.
El informe concluyó que se puede estimar una alteración de las capacidades cognitivas y volitivas de la enfermera en relación con los hechos imputados. Según los psiquiatras que testificaron, «el contenido delirante de sus ideas sin ninguna duda» afectaba su labor como enfermera, ya que se trataba de «una serie de creencias que hablan de tratamientos en una actividad sanitaria».
No obstante, precisaron que, al ser un trastorno «encapsulado», el resto de sus comportamientos podrían ser «perfectamente adaptativos y normales». Los psiquiatras también señalaron que en su historia clínica, «el primer contacto de que empiezan a aparecer signos de alarma de que está pasando algo» data del 9 de junio de 2021. Además, afirmaron que ocho meses antes ya se habían observado comportamientos e ideaciones que hacían pensar en algún tipo de alteración.
TENENCIA DE TRASTORNOS DELIRANTES
Uno de los expertos destacó que «este tipo de trastornos delirantes, tan estructurados y arraigados, que impregnan el pensamiento de esta persona de manera fuerte, tienen en principio un pronóstico bastante sombrío» y requieren normalmente un tratamiento psiquiátrico y psicológico. Por su parte, la enfermera optó por no prestar testimonio, manifestando: «Me va a disculpar, pero no estoy en condiciones de declarar», cuando fue llamada por la presidenta del tribunal.
