Pamplona, 26 de septiembre (EUROPA PRESS) – Navarra espera un otoño con una «alta probabilidad» de que sea suave, aunque sin una «tendencia clara» en cuanto a las precipitaciones, después de registrar el tercer verano más cálido desde 1961.
Análisis de la temporada de otoño
La delegada territorial de la Agencia Estatal de Meteorología en Navarra, Paloma Castro, comunicó estos pronósticos en una rueda de prensa en la que se dio a conocer el cambio de estación de verano a otoño, que comenzó el 22 de septiembre y se prolongará hasta el 21 de diciembre. Durante este período, se anticipan tres lunas llenas (7 de octubre, 5 de noviembre y 5 de diciembre) y el cambio de hora se producirá el 26 de octubre, cuando a las 3 horas serán las 2.
Temperaturas y precipitaciones
En cuanto a las temperaturas, se espera un otoño cálido, aunque sobre las precipitaciones «no hay una tendencia clara». Castro agregó que «no podemos decir que vaya a llover más de lo normal», indicando que «si llueve lo normal, serán unos 187 litros por metro cuadrado». Para octubre, noviembre y diciembre, se mantiene la anomalía cálida y una «cierta tendencia» a ser «seco».
Resumen del verano
Durante el verano, se registraron «llamativas» anomalías de temperatura de hasta dos grados y dos olas de calor. Este verano se posicionó como el tercero más cálido de la serie histórica desde 1961, superado únicamente por los años 2022 y 2003. La segunda ola de calor, aunque extensa, no produjo un elevado número de incendios, a diferencia de otras comunidades autónomas.
Precipitaciones y estadísticas meteorológicas
Las precipitaciones alcanzaron un porcentaje del 87%, con una distribución inusual: superior a lo normal hasta finales de junio y por debajo de lo normal posteriormente. En total, se registraron 120 litros por metro cuadrado. Destaca el mes de junio, que fue el segundo más cálido desde 1961, con una anomalía de 3,6 grados. En contraste, julio y agosto presentaron anomalías de 0,2 y 1,9 grados, respectivamente.
Castro también mencionó efemérides clave de la segunda ola de calor: el 11 de agosto se registró una temperatura máxima de 41,4 grados, el 16 alcanzó 41,6 grados, y la más alta fue de 42 grados el 17 de agosto. Sin embargo, ninguna de estas temperaturas superó la marca histórica de 42,6 grados alcanzada el 17 de julio de 2022 en Pamplona.
Estado de embalses y pronóstico a corto plazo
A pesar de ser un verano «seco y cálido», la situación agrícola se ha mantenido favorable, con un índice de humedad del 108% y un superávit de 70 litros por metro cuadrado. Ello representa un buen augurio para la cosecha, con un anomalía de 1,1 grados. No obstante, Castro advirtió que los embalses están en estado «crítico» debido a la sequedad del verano, alcanzando solo el 38,67% de su capacidad, equivalente a 394 hectómetros cúbicos.
Para los próximos días, se prevé un «estancamiento» de las temperaturas mínimas, que serán frescas, aunque se anticipa un aumento de las máximas hasta 25 grados el sábado, seguido de un descenso. No se pronostican «grandes anomalías» en las precipitaciones, y se espera una «relativa estabilidad» para la semana entrante.
