Movimiento juvenil pide al rey de Marruecos la destitución del Gobierno
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha calificado de «deplorable» la violencia que ha resultado en la muerte de al menos tres personas a manos de la Gendarmería en un supuesto asalto. Esta situación ha llevado al movimiento Gen Z 212, uno de los promotores de las recientes movilizaciones en Marruecos, a solicitar al monarca, Mohamed VI, la destitución del actual Gobierno por su «fracaso para garantizar la justicia social».
En una carta dirigida al rey, el movimiento juvenil ha exigido también la liberación de todos los detenidos en el marco de las protestas, la disolución de partidos implicados en casos de corrupción y la apertura de procesos judiciales contra funcionarios y políticos que hayan malversado fondos o se hayan enriquecido ilícitamente.
Los jóvenes marroquíes, quienes han declarado sufrir por las difíciles condiciones de vida y por la brecha existente entre los derechos constitucionales y la práctica cotidiana, han enfatizado su deseo de que el Consejo del Trono se mantenga como garante de la seguridad del país y la dignidad de su pueblo.
En la misiva, los jóvenes reconocen que, aunque la Constitución marroquí de 2011 ha logrado avances significativos en términos de rendición de cuentas y respeto a la libertad de expresión, su implementación ha estado marcada por lagunas y abusos que requieren una renovación de la confianza entre la ciudadanía y las instituciones.
Las ocho demandas planteadas a Su Majestad incluyen la destitución del primer ministro, Aziz Ajanuch, y del resto de miembros de su Ejecutivo, señalando su incapacidad para proteger el poder adquisitivo de los marroquíes. Adicionalmente, han solicitado la apertura de un proceso judicial imparcial en relación a actos de corrupción y malversación, sin importar el cargo de los implicados.
Demandas y contexto de la protesta
El movimiento también ha exigido oportunidades igualitarias para los jóvenes en áreas como educación, salud y empleo, reclamando el fin del clientelismo y el nepotismo. Asimismo, ha instado a las autoridades a cesar con las represiones contra manifestantes y activistas, y se ha pedido la liberación inmediata de los detenidos durante las protestas pacíficas.
En este contexto, el movimiento ha resaltado que la responsabilidad recae sobre quienes hayan participado en actos de vandalismo o agresiones, subrayando que las acciones judiciales recientes han afectado a casi la mitad de las más de 400 personas arrestadas.
Las peticiones incluyen la liberación de todos los presos de conciencia vinculados a revueltas populares y la celebración de una «sesión nacional pública» presidida por el rey, con el objetivo de que el Gobierno rinda cuentas ante la ciudadanía.
Guterres ha reiterado la importancia de que las protestas se lleven a cabo de manera pacífica, exigiendo el respeto por la vida y la propiedad. En una declaración reciente, también instó a las autoridades marroquíes a llevar a cabo una «investigación rápida e imparcial» sobre los recientes hechos violentos y ha destacado la intención de la ONU de seguir de cerca la situación en el país magrebí.
La situación en Marruecos es crítica, y el destino del movimiento social dependerá de la respuesta del rey y del Gobierno a estas demandas, que reflejan la profunda insatisfacción de una juventud que clama por cambios significativos y una mayor justicia social.
