En el Congreso de los Diputados, la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, expresó su preocupación y descontento respecto al manejo del cribado de cáncer de mama en Andalucía. En su intervención del 8 de octubre de 2025, Montero calificó de «lamentable» la actitud del Ejecutivo de Juanma Moreno, que busca trasladar la responsabilidad por los errores en este proceso hacia su administración anterior como consejera de Salud.
Responsabilidad en el cribado de cáncer de mama
Durante la sesión de control al Gobierno, Montero se refirió a la polémica sobre el protocolo de actuación en los casos de cáncer de mama, afirmando que el Gabinete actual intenta culparla por decisiones políticas tomadas hace más de trece años, cuando el PSOE-A estaba en el poder. «Protocolo Montero, fue usted la que eliminó la obligación de informar a los pacientes», le espetó el diputado del PP, Juan Bravo. En respuesta, Montero enfatizó que no es consejera desde hace más de una década y que es «impresentable» que se le intente asociar a hechos que escapaban de su control.
La gestión actual y sus consecuencias
La vicepresidenta subrayó que lo primero que debe hacer cualquier gobierno es asumir «responsabilidades, competencias y tareas» en lugar de atribuir culpas a terceros. Consideró que el Ejecutivo de Moreno Bonilla está «acercándose a un colapso» del sistema sanitario público y que los andaluces están notando cómo se gestiona la crisis en el sector salud.
Montero también destacó que se ha denunciado la falta de transparencia y la manipulación de la información por parte del Gobierno andaluz. Inicialmente, se reconoció solo «cuatro casos» problemáticos, cuando posteriormente resultaron ser alrededor de 2.000 situaciones que fueron calificadas como errores en la comunicación a los ciudadanos que debían realizarse pruebas de detección de cáncer de mama.
Conclusiones sobre la situación del sistema sanitario
Ante esta situación, Montero se preguntó si la misma problemática podría estar ocurriendo en otros cribados, como el de cáncer de colon, cérvix o próstata. Según la ministra, la actitud del presidente Moreno Bonilla podría desembocar en un sistema sanitario aún más deteriorado, donde la prioridad sería «dar tres palmaditas en la espalda» a los responsables, pero sin asumir las competencias que les corresponden. «Se nos va la vida en cuestiones de este tipo», concluyó la vicepresidenta, reafirmando su compromiso con un sistema de salud público fuerte y bien gestionado.
