PAMPLONA, 11 de octubre de 2025 (EUROPA PRESS) – La Clínica Universidad de Navarra ha participado en un innovador proyecto europeo multicéntrico que ha confirmado que la sedación paliativa «logra una reducción significativa del malestar de los pacientes con enfermedad avanzada sin recurrir a niveles excesivos de sedación». Este estudio resalta la eficacia clínica de la sedación paliativa para aliviar el sufrimiento refractario, definido como aquel que no puede ser aliviado mediante ningún tratamiento disponible, adaptándose a la mínima profundidad de sedación necesaria.
Definición y objetivo de la sedación paliativa
La sedación paliativa implica la administración de fármacos con el fin de reducir la consciencia de un paciente al final de su vida «tanto como sea preciso para aliviar el sufrimiento asociado a sus síntomas refractarios». Este estudio se inscribe en un proyecto europeo que examina globalmente la sedación paliativa en el continente. Durante las diferentes fases del proyecto, también ha colaborado el Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra a través del grupo ATLANTES.
Medición de la eficacia y metodología
Según la información proporcionada por la clínica, la investigación ha demostrado la viabilidad de medir de forma objetiva los efectos de la sedación en diversos países y contextos culturales. Rocío Rojí, especialista del Servicio de Control de Síntomas y Medicina Paliativa de la clínica, explicó: «Con este proyecto, nuestro objetivo ha sido mejorar la evaluación y el manejo de los síntomas refractarios en pacientes que se encuentran al final de su vida, además de promover un uso adecuado y ético de la sedación paliativa combinando evidencia científica, deliberación moral y formación profesional.»
El estudio analizó los casos de 80 pacientes adultos con cáncer avanzado atendidos por equipos de Cuidados Paliativos en hospitales de España, Italia, Bélgica, Alemania y Países Bajos. Entre las cruciales mediciones realizadas se destacan el malestar del paciente y el nivel de sedación mediante escalas válidas y estandarizadas.
Hasta el momento, la mayoría de los profesionales únicamente medían la profundidad de adormecimiento; no obstante, ahora se evalúa también si el paciente está confortable observando su expresión facial, postura, respiración y sonidos. «Hemos comprobado que la sedación reduce el malestar de manera consistente y medible, logrando el objetivo de que el paciente no perciba el sufrimiento», subrayó Rojí.
Análisis ético y guías de buenas prácticas
Además, se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas con profesionales y familiares, así como grupos de discusión moral para analizar diferentes casos desde el punto de vista ético y para explorar cómo los profesionales reflexionan y toman decisiones ante estas situaciones complejas.
El hallazgo de esta investigación ha dado lugar a una revisión a nivel europeo del marco de buenas prácticas en sedación paliativa, junto con una guía clínica dirigida a especialistas, profesionales sanitarios, enfermeras y psicólogos. Además, se han elaborado varios artículos científicos sobre cómo se lleva a cabo la sedación en Europa, los fármacos utilizados, los síntomas que son más frecuentemente considerados refractarios, así como aspectos éticos y de comunicación en el tratamiento al final de la vida, tal como lo destacan desde la Clínica Universidad de Navarra.
