El Gobierno de Israel ha anunciado este viernes un proceso de demarcación de la ‘línea amarilla’ a la que se replegaron sus tropas en la Franja de Gaza durante los últimos días. Esta medida se enmarca dentro del acuerdo alcanzado la semana pasada con el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y tiene como objetivo determinar claramente la ubicación de las fuerzas israelíes, que «responderán con fuego» ante cualquier intento de violar esta línea.
Advertencia a terroristas y residentes de Gaza
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha subrayado que este proceso sirve como una «advertencia» tanto a los «terroristas de Hamás» como a los «residentes de Gaza» para que no atraviesen la demarcación. Katz ha mencionado que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) comenzaron a marcar la línea, que cubre más del 50 % de la Franja, con señales especiales para establecer claramente por dónde pasa la separación política y de seguridad. «Cualquier violación o intento de cruzar la línea será respondido con fuego», agregó en un mensaje en su cuenta de la red social X.
La situación en Gaza y el alto el fuego
No obstante, las autoridades de Gaza, controladas por Hamás, denunciaron el jueves que desde la entrada en vigor del alto el fuego con Israel el 11 de octubre, han muerto 23 personas y 122 resultaron heridas a causa de los ataques israelíes. Durante este periodo, se han recuperado 381 cadáveres en las áreas donde se replegaron las tropas israelíes como parte del acuerdo con Hamás, que forma parte de la primera fase de la propuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
A pesar de esto, Israel sostiene que sus acciones no constituyen una violación del acuerdo y asegura que sus tropas solo han respondido a «sospechosos» que se habrían acercado a ellas. Además, las autoridades israelíes han advertido sobre el riesgo que corre la población de Gaza al aproximarse a las zonas donde aún están desplegadas sus tropas, las cuales ocupan el 53 % del territorio del enclave.
Impacto del conflicto y liberación de rehenes
El acuerdo logrado la semana pasada incluye un alto el fuego y el inicio de un proceso de liberación de israelíes —vivos y muertos— que fueron secuestrados durante los ataques del 7 de octubre de 2023, que causaron alrededor de 1.200 muertos y cerca de 250 secuestrados, según informes de autoridades israelíes. Hasta la fecha, Hamás ha liberado a 20 rehenes vivos y ha entregado nueve cadáveres, aunque persisten discrepancias sobre la identidad de una décima persona.
Por su parte, Israel ha liberado a más de 1.900 palestinos que se encontraban en sus prisiones y ha entregado hasta el momento 120 cuerpos de palestinos muertos en el marco de su ofensiva. Sin embargo, aún no se ha autorizado el paso de ayuda humanitaria en los niveles acordados, citando retrasos en la entrega de cadáveres por parte de Hamás, que ha declarado no contar con los medios adecuados para recuperarlos de los edificios bombardeados por Israel.
Las autoridades de Gaza informaron el jueves que la reciente ofensiva, desencadenada tras los ataques del 7 de octubre de 2023, ha causado hasta ahora 67.967 muertos y 170.179 heridos. Añadieron que hay víctimas bajo escombros y en las calles, lo que sugiere que el número real de muertos podría ser mayor debido a la falta de acceso de ambulancias y equipos de Protección Civil.
