Un reciente estudio de investigadores de la Universidad de Navarra revela que adoptar un estilo de vida activo, que incluya la realización regular de actividad física y la reducción del sedentarismo, puede disminuir casi a la mitad el riesgo de desarrollar cánceres vinculados a la obesidad. La investigación fue publicada en la revista Preventive Medicine y destaca la importancia de mantenerse activos.
PAMPLONA, 21 Oct. (EUROPA PRESS) – Un análisis llevado a cabo por un equipo de científicos ha mostrado que ciertos tipos de cáncer, como el adenocarcinoma de esófago, el de mama posmenopáusico, y los de colon, recto, útero, estómago, riñón, hígado, vías biliares, ovario, páncreas, tiroides, meningioma y mieloma múltiple, están asociados con la obesidad. La investigación forma parte del proyecto SUN (Seguimiento Universidad de Navarra), que desde 1999 sigue a miles de graduados universitarios españoles a través de encuestas bianuales. En este estudio, se analizaron datos de 19.651 voluntarios con un seguimiento medio de 13 años, durante los cuales se diagnosticaron 274 nuevos casos de cáncer relacionados con la obesidad.
La doctora Estefanía Toledo, catedrática del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, explica que “la actividad física y el sedentarismo se evaluaron con un cuestionario validado en población española, que recogía información sobre 17 tipos de actividades físicas y deportes practicados. Se calculó un índice de estilo de vida activo con ocho indicadores, como el tiempo de ejercicio, la velocidad al caminar, los pisos de escaleras subidos o las horas diarias frente a la pantalla del televisor”.
Con los datos recopilados, el equipo elaboró una escala de 0 a 8 puntos, clasificando a los participantes en grupos de estilo de vida activo en tres categorías: baja, media o alta actividad física. Los hallazgos son contundentes: aquellos con un estilo de vida más activo mostraron una reducción de casi el 50 % en la incidencia de estos tipos de cáncer en comparación con quienes tenían un estilo de vida más sedentario.
Desde una perspectiva estadística, el riesgo se redujo en un 12 % por cada punto adicional en el índice de estilo de vida activo. Además, se observó que el riesgo de desarrollar cánceres relacionados con la obesidad en los individuos más activos en su tiempo libre era un 46 % inferior en comparación con aquellos que se mantenían menos activos.
Moverse más y sentarse menos como máxima para mejorar la salud
La doctora Maite Bastyr-Diego, primera autora de la publicación y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Servicio Navarro de Salud, destaca un hallazgo interesante: «Cumplir las recomendaciones mínimas de la Organización Mundial de la Salud, que sugieren 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 de actividad intensa, no mostró una reducción significativa del riesgo. Esto sugiere que, más que cumplir con un umbral, es la combinación de moverse más y sentarse menos la que marca la diferencia».
Bastyr-Diego enfatiza que el estudio aporta evidencia robusta gracias a su diseño prospectivo, la larga duración del seguimiento y la confirmación médica de los diagnósticos. Sin embargo, también advierte que la muestra, compuesta por universitarios españoles con estilos de vida generalmente saludables, podría limitar la generalización de estos resultados a toda la población. “Los resultados apoyan la necesidad de políticas de salud pública que integren la reducción del sedentarismo con la promoción del ejercicio”, concluye.
