Zaragoza, 27 de octubre. La vicepresidenta del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero, ha alertado este lunes sobre la «falta de voluntad» del Gobierno de España para llevar a cabo las inversiones necesarias en la red de transporte de energía, de manera que la que se genera en Aragón pueda ser aprovechada para el consumo industrial y en los hogares de la Comunidad Autónoma. Vaquero compareció en la Comisión de las Cortes autonómicas a petición del Grupo Parlamentario Socialista.
«Nuestra meta ha sido equilibrar generación y consumo», expresó Vaquero, indicando que «Aragón lleva décadas haciendo un gran esfuerzo por generar energía renovable», que debe servir para «impulsar» a las empresas de la región, que requieren inversiones en la red de transporte que «no limiten» su potencial.
La vicepresidenta advirtió que los proyectos vinculados a las inversiones anunciadas por el presidente de la Comunidad Autónoma, Jorge Azcón, requieren 8,3 gigavatios, con 4.150 megavatios destinados a los centros de datos, de los cuales el Gobierno de España ha concedido 2.250. Para el hidrógeno, se han solicitado 1.650 megavatios y se han concedido 640. «¿Cómo no vamos a ser reivindicativos?», cuestionó la también consejera de Presidencia, Economía y Justicia.
Vaquero subrayó la «preocupante falta de capacidad» para responder a la demanda de consumo de la industria en general, argumentando que mientras el Gobierno de España habla de una burbuja, se está «poniendo un velo opaco al desarrollo». Agregó que el reparto de la distribución «no se corresponde al desarrollo real del territorio». Además, el Gobierno de Aragón ha activado otra «palanca», la del hidrógeno y el biogás.
La energía, «una palanca esencial»
Mar Vaquero destacó que la energía es «una palanca esencial de transformación del futuro de Aragón», resaltando que la renovable no se puede deslocalizar. Afirmó que «igual que el agua no sobra y es fuente de riqueza permanente, también la energía es una fuente de riqueza», invitando a defender la energía «con la misma fuerza» con la que los partidos han defendido el agua para Aragón.
Aragón se erige como «una referencia» en materia de energía renovable con 13.180 megavatios de potencia instalada, una posición que debe consolidarse mediante medidas como la «agilización administrativa y la seguridad jurídica», basándose en la ley sectorial autonómica de 2024. Vaquero hizo hincapié en el «esfuerzo» por reforzar el personal técnico y ambiental dedicado a la inspección y análisis de proyectos, defendiendo la «coordinación institucional» y la participación ciudadana.
La energía renovable se presenta como «una palanca para la competitividad industrial», añadido a que, «al poder aprovechar nuestra capacidad de generación de energía, nuestras empresas serán más competitivas», dado que se reducirán los costes de producción y se intensificará la descarbonización. Vaquero también se quejó de que el Estado aún no ha traspuesto la normativa europea.
Destacó el «gran esfuerzo» realizado para impulsar las comunidades energéticas locales, instaurando un protocolo de colaboración con el Gobierno de España, la FAMCP, y las diputaciones provinciales para crear la Oficina Aragón Energía Propia, destinada a informar a municipios y comarcas.
Otro objetivo es «poner fin al desorden en materia de planificación», dotando a la Comunidad Autónoma de una planificación estratégica «única y singular», con lealtad al Gobierno de España y basada en la zonificación del territorio. En 2024 se encargó un plan energético que recibió más de 300 alegaciones en la fase de participación pública y que está disponible en el Portal de Transparencia, un plan que «marca un antes y un después». El consumo «eficiente» de energía es otro de los pilares del Gobierno de Aragón en este sector.
Plan energético
El diputado del PSOE, Darío Villagrasa, propuso la creación del Fondo de Solidaridad Energética, que la vicepresidenta quiere incluir en los presupuestos de 2026, y preguntó por qué no se ha implementado en 2025.
Villagrasa también inquirió sobre el plan energético 2024-2030, indicando que hay más de 1.500 kilómetros de líneas eléctricas que se repotencian. «Aragón no sale mal parada y está en una posición opuesta a la que el Gobierno regional ha trasladado».
Por parte del PP, su portavoz adjunta, María Navarro, enfatizó la atracción de inversiones, asegurando que «nunca antes habíamos tenido una revolución industrial como ahora, Aragón está viviendo uno de sus mejores momentos de la industria y se va a convertir en el hub tecnológico de Europa». «No vamos a permitir que haya un Gobierno de España que frene la inversión en Aragón», advirtió Navarro.
En contraste, el parlamentario de Vox, Juan Vidal, consideró que las renovables «no son una fuente de energía fiable», lo que afecta a los compromisos de inversión. Alertó sobre la «saturación» de la red de distribución, que alcanza el 94,3%, afirmando que «todos los puntos de distribución se encuentran colapsados» y destacando la falta de «una garantía eléctrica efectiva» para las inversiones multimillonarias anunciadas por el Ejecutivo regional.
Isabel Lasobras, de CHA, abogó por avanzar hacia un modelo energético más sostenible que contemple «la justicia social, el equilibrio territorial y el control público», lamentando la ausencia de «una estrategia clara que asegure el retorno» en el territorio, afirmando que «los beneficios escapan del territorio» que alberga estos proyectos, cuando en realidad «deben revertir aquí».
Desde Aragón-Teruel Existe, Joaquín Moreno, criticó la política energética del Gobierno de Aragón, reafirmando que sigue la línea del anterior Gobierno autonómico, mostrando desacuerdo con la «alfombra roja» para la extensión de las renovables «sin orden». Cuestionó los ingresos obtenidos por la venta de parques de renovables y demandó un impulso al autoconsumo.
Por último, el diputado del PAR, Alberto Izquierdo, afirmó que «Aragón es el líder en generación de energía y va a ser líder en la transformación con los centros de datos», subrayando la inversión anunciada por Forestalia en este ámbito, estimada en 12.000 millones de euros. «La generación de energía tiene que hacerse en el territorio», concluyó.
