ALBACETE, 17 Nov. (EUROPA PRESS) – La defensa de la mujer acusada de matar a su bebé en su domicilio de Elche de la Sierra al abandonarlo tras el parto en una papelera ha alegado este lunes, durante el comienzo del juicio en la Audiencia Provincial de Albacete, que esta padecía síndrome de embarazo críptico. Este síndrome la habría mantenido inconsciente de su estado y, cuando dio a luz «y se enfrentó a la realidad», entró en un «estado de shock de origen psicógeno que anuló la capacidad volitiva y física para actuar», además de experimentar una pérdida de sangre.
Por ello, la defensa ha solicitado que se considere a la acusada exenta de los hechos o, al menos, que se valore como una circunstancia atenuante o como culpable de un delito de homicidio involuntario. En contraste, la Fiscalía ha solicitado la prisión permanente revisable y ha pedido que se le quite la patria potestad de su otra hija, menor de edad.
El abogado defensor ha argumentado que la acusada «no desarrolló, a diferencia de su otro embarazo, ningún síntoma evidente físico y siguió teniendo menstruaciones irregulares». También ha destacado que no recordaba que las visitas realizadas durante los primeros meses de gestación al servicio de obstetricia del Hospital de Hellín estuvieran relacionadas con su estado. «Vivió un embarazo que su cuerpo y su mente no pudieron reconocer», enfatizó el abogado, quien también afirmó que «no pudo procesar el momento del parto».
Además, el abogado ha señalado ante el jurado popular la responsabilidad del marido (ahora exmarido) de la acusada y su suegra, quienes supuestamente la asistieron durante el parto, que tuvo lugar en el baño de su casa. Al respecto, mencionó que la acusada dio a luz «a un bebé que ella vio que ni se movía ni respiraba».
La defensa sostiene que fueron el marido y la suegra, y no su defendida, quienes arrojaron al recién nacido a la basura y le sugirieron que «pensara en su otra hija», de tres años de edad, instándola a no confesar lo ocurrido a las autoridades cuando la trasladaron al Hospital de Hellín.
El abogado también ha destacado que la pareja se encontraba en una situación de «desafecto e indiferencia mutuos ante el deterioro de la relación», lo que había desembocado en episodios «de agresiones verbales». Algunas de estas agresiones han quedado reflejadas en las comunicaciones de WhatsApp que fueron intervenidas por la Guardia Civil, donde el marido expresó su enfado tras ser informado de la situación por parte de la acusada.
Finalmente, la defensa enfatizó que la encausada confesó lo ocurrido a las autoridades únicamente cuando fue aislada de su familia en otra habitación. Sin embargo, las Fuerzas y Cuerpos del Estado no acudieron a inspeccionar el domicilio hasta el día siguiente, un retraso que podría haber evitado el fallecimiento del bebé.
La Fiscalía, por su parte, sostiene la culpabilidad de la mujer, que tenía 34 años en el momento de los hechos. Se apoya en los testimonios de los médicos y profesionales que la trataron y analizaron psicológicamente, quienes afirman que «ella sabía que estaba embarazada» y estaba «en plena función de sus capacidades».
La fiscal ha negado la culpabilidad del marido y la suegra, recordando que «ambos han sido investigados desde el inicio y finalmente se archivó la causa contra ellos», señalando que «nadie sabía que estaba embarazada».
El escrito de acusación detalla que la mujer se quedó embarazada en abril de 2022 y dejó de acudir a sus citas con los servicios sanitarios del Hospital de Hellín a mitad de la gestación, ignorando su entorno que esperaba un bebé. Cuando dio a luz en el baño de su casa, cortó el cordón umbilical y arrojó al recién nacido a la papelera.
Cuando su suegra descubrió la sangre producida por el parto, la encausada alegó que se trataba de una menstruación muy dolorosa, lo que llevó a su marido a llevarla al hospital. Allí, negó ante los facultativos haber dado a luz o estar embarazada.
El juicio continuará el próximo martes 18 de noviembre en la Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete con las pruebas testificales.
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