Pacientes de la clínica Askabide de Vitoria-Gasteiz han denunciado este lunes que sufrieron «coacciones, intimidaciones y señalamientos» por parte de un grupo de antiabortistas que se concentraron frente al centro médico entre septiembre y noviembre de 2022. El juzgado de lo penal número 1 de la capital alavesa ha acogido la primera sesión del juicio contra 21 personas acusadas de protagonizar estas concentraciones.
La Fiscalía ha solicitado una condena de cinco meses de cárcel para cada uno de los acusados por un delito de coacciones, con la posible sustitución de la pena por 100 días de trabajo comunitario. Por otro lado, la acusación particular de la clínica demanda un resarcimiento de 20.000 euros por el «perjuicio causado». La defensa, sin embargo, ha solicitado la absolución, argumentando que las concentraciones se limitaron a rezar y exhibir pancartas como ejercicio de «libertad de expresión».
Declaraciones de pacientes y empleados
Durante la primera jornada del juicio, se escucharon las declaraciones de 17 testigos, incluidos dos pacientes de la clínica que denunciaron haber sufrido intimidaciones durante las concentraciones. Ambas mujeres afirmaron que los manifestantes se dirigieron directamente a ellas, lo que las hizo sentir intimidadas en un momento personal «complicado y vulnerable». Una de ellas confesó que se sintió tan nerviosa que decidió no volver a la clínica.
El gerente de la clínica Askabide también compareció, denunciando una «coacción constante» ejercida por los concentrados, quienes se organizaban a diario para rezar y mostrar carteles. Según su testimonio, los manifestantes se mantenían en la entrada del centro «cuantas más horas posibles» durante periodos de 40 días por año. Entre las consignas que portaban estaban «40 días por la vida» y «no estás sola».
Impacto en pacientes y trabajadores
El gerente de la clínica mencionó que algunos pacientes decidieron cancelar citas para evitar ser «señalados» por los manifestantes, y que algunos soportaron «ataques de ansiedad» a causa de estas concentraciones. Además, refirió que las pacientes necesitaban entrar a la clínica en un estado de tranquilidad, dado lo delicado de su situación.
Una extrabajadora de la clínica señaló que se sentía juzgada por su trabajo y que había cambiado sus rutinas para evitar el acoso de los manifestantes. Este ambiente, según su relato, también provocó que muchas pacientes llegaran llorando a la clínica.
Las concentraciones bajo la mirada de la Policía
Agentes de la Policía Local de Vitoria-Gasteiz y de la Ertzaintza testificaron que la presencia de los manifestantes, a escasos 30 metros de la entrada de la clínica, fue pacífica. Indicaron que los concentrados rezaban en voz baja y que los mensajes en los carteles no eran ofensivos. Sin embargo, algunos policías admitieron que la sola presencia de los manifestantes podía ejercer una forma de coacción sobre las personas que acudían a la clínica.
El juicio se reanuda el martes con la proyección de un video grabado por los propios acusados durante las concentraciones, seguido del interrogatorio de los 21 implicados. Las conclusiones finales se presentarán el jueves, y el caso quedará visto para sentencia.
