
MURCIA, 24 Nov. (EUROPA PRESS) – Un reciente estudio realizado por el Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia (COPRM) revela que el 31,3% del profesorado en esta región presenta problemas de salud mental, y el 25,7% de ellos consume psicofármacos. Esta investigación, titulada ‘Entre la tiza y la pizarra digital: Un estudio sobre la situación laboral y el malestar psicológico en el personal docente’, se basa en una muestra de 467 docentes con edad comprendida entre los 24 y 95 años, con una media de 44,8 años.
El estudio demuestra un perfil de vulnerabilidad psicológica moderada pero persistente dentro del sector educativo. Además de las preocupaciones sobre su salud mental, el 26,3% de los encuestados reconoce que su salud física impacta negativamente en su desempeño laboral. Un 6% de estos docentes presenta alguna forma de discapacidad, y únicamente el 31% que solicitó adaptaciones por motivos de salud recibió estas adaptaciones de forma efectiva.
Sobre la carga laboral, el estudio indica que es «elevada», con promedios de 26 estudiantes por clase y un total de 85 a lo largo de la semana. Cada docente imparte aproximadamente 3,3 asignaturas y dedica unas 24 horas semanales en el centro educativo, 13 horas en casa y 5,5 horas en tareas burocráticas, alcanzando picos de hasta 40 horas en la semana.
El desplazamiento hacia el centro educativo también se presenta como un factor importante, registrándose un promedio de 20,7 kilómetros y 24,2 minutos de viaje diario, aunque algunos docentes tienen que recorrer hasta 200 kilómetros.
La percepción del estrés entre los profesores es alta, particularmente por la burocracia (7,9/10), el uso de tecnología educativa (7/10) y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar (6,2/10). En términos de salud mental, los docentes presentan niveles moderados de depresión, con una puntuación media de 46,5 puntos en la escala de depresión, y niveles de ansiedad tanto como rasgo (29 puntos) como estado (28,2 puntos). Esto indica una propensión constante a la ansiedad, combinada con activación en situaciones específicas.
Asimismo, los encuestados evidencian síntomas de ‘burnout’, mostrando un alto agotamiento emocional (16,5/30) y un nivel intermedio de cinismo (9,9/30). Sin embargo, la percepción de eficacia profesional se mantiene a un nivel elevado (22,9/30), desarrollando un perfil dual de desgaste emocional y compromiso profesional.
Desigualdades de género y nuevos desafíos
El informe también aborda desigualdades de género relacionadas con la autoridad en el aula. Un 58,4% de las docentes mujeres afirma que su autoridad ha sido cuestionada debido a su género, en comparación con el 13,1% de los hombres. Los principales cuestionadores de la autoridad femenina son los estudiantes, en combinación con padres y equipos directivos.
Un fenómeno contemporáneo que ha aparecido es el ‘tecnoestrés’, que se refiere a los efectos psicológicos negativos derivados del uso inadecuado o excesivo de las tecnologías de la información. En este aspecto, los docentes presentan altos niveles de fatiga digital (9,4/10) y ansiedad tecnológica moderada (7,2/10). A pesar de esto, la percepción de ineficacia técnica es relativamente baja (4,8/10), sugiriendo que el problema radica más en la sobrecarga y presión que en la falta de competencias digitales.
A pesar de las dificultades, el profesorado mantiene niveles altos de compromiso y utiliza estrategias de afrontamiento adaptativas, como el apoyo social y la percepción de eficacia profesional, que son factores protectores contra la desmotivación.
Recomendaciones y pautas de intervención
El COPRM enfatiza la necesidad urgente de implementar políticas educativas y medidas organizativas para mejorar el bienestar de los docentes. Esto incluye programas de apoyo psicológico, prevención del estrés y gestión de la carga laboral, así como atención a la perspectiva de género.
«Garantizar el bienestar del profesorado no solo es esencial para su salud, sino que también es un factor clave para la calidad educativa y la sostenibilidad del sistema escolar», señala el informe. Se destaca que el malestar psicológico entre el profesorado no debe interpretarse como falta de vocación, sino como una consecuencia de la sobrecarga estructural y emocional.
En este contexto, el Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia ha presentado varias pautas de intervención para ayudar al profesorado a minimizar el impacto del estrés, la ansiedad y el ‘burnout’. Estas incluyen:
- Implementación de programas de autocuidado emocional y regulación del estrés.
- Ofrecer talleres de gestión emocional y fomentar espacios de apoyo entre colegas.
- Simplificación y digitalización de procesos administrativos.
- Establecimiento de límites claros entre el tiempo laboral y personal para así favorecer la conciliación.
- Impulso de equipos de trabajo colaborativos y redes que compartan buenas prácticas.
- Capacitación en el uso de herramientas digitales y establecimiento de protocolos para prevenir el ‘tecnoestrés’.
- Desarrollo de programas de sensibilización en igualdad de género y promoción del liderazgo femenino en la enseñanza.
El informe concluye subrayando la importancia de integrar revisiones periódicas de salud mental y física, y facilitar adaptaciones laborales para cuidar la integralidad del bienestar docente. El COPRM insiste en que estas propuestas deben formar parte de las políticas educativas prioritarias.
