ZARAGOZA, 22 Dic. (EUROPA PRESS) – El portavoz del PAR en las Cortes de Aragón, Alberto Izquierdo, ha apelado «al sentido común de los aragoneses» de cara a las próximas elecciones autonómicas del 8 de febrero, instando a que «el futuro de Aragón no se decida en Madrid».
Izquierdo ha realizado este llamamiento durante una rueda de prensa en la que analizó la situación política tras las elecciones de ayer en Extremadura, las cuales calificó de «muy preocupantes». Señaló que «crecen los extremos, crece la confrontación, crece el enfrentamiento, crece el ‘y tú más’ y crece el no dar respuestas a los aragoneses». Cuestionó: «¿Cuándo se bajan los impuestos? ¿Qué va a pasar con la sanidad, con la educación, con los servicios sociales? ¿Quién resolverá los problemas de la gente? Nadie, porque lo importante es el ‘y tú más'».
El portavoz del PAR vaticinó que «pronto veremos a Abascal venir y decir a todos los aragoneses que va a hacer un trasvase del Ebro; que los españoles muy españoles deben tener acceso a la vivienda, a pesar de que, como digo muchas veces, hay extranjeros en Aragón que han cotizado más a la Seguridad Social que él». Reiteró su esperanza de que «el sentido común impere» y argumentó que «el proyecto político con voz propia en el que creemos los aragoneses, de verdad, esté por encima de todo».
Izquierdo expresó que «pediremos a los aragoneses mesura, moderación y, sobre todo, que piensen su voto con la cabeza fría. Reflexionen sobre qué es lo importante para Aragón: que las empresas que están llegando se queden porque hay estabilidad, porque hay seguridad». También lamentó que «Aragón se tenga que ver envuelto en un maremágnum nacional que no nos debería importar absolutamente nada». En este sentido, subrayó: «Lo primero son los aragoneses y los aragoneses somos distintos; todo aquel que piense que en Aragón va a pasar lo mismo que en Murcia o en Extremadura se equivoca».
Desea que el futuro de Aragón se decida aquí
El también presidente del Partido Aragonés destacó que le gustaría que «el próximo Gobierno de Aragón y las próximas mayorías se decidan en Aragón». Expresó su pena, no solo como aragonesista, sino como aragonés, al sentir que «el futuro de Aragón se decida en Madrid, dependiendo de cómo se despierte mañana el señor Abascal, si se levanta de ultraderecha o se ha enfadado con Feijóo».
Además, planteó: «¿Qué triste es que esta tierra, que siempre ha sido independiente y una tierra de pactos, hoy no lo sea?» Lamentó que «en Aragón se vaya a elecciones anticipadas por no ser capaces de entendernos», afirmando que esto es lo que ha traído Vox a la política aragonesa. También se preguntó: «¿De qué les sirve a los aragoneses Vox?», instando a la reflexión sobre la utilidad de un partido que «no toma decisiones aquí y no tiene autonomía propia».
Izquierdo hizo referencia a la candidatura socialista de Pilar Alegría, quien, según él, «ha visitado los mismos pueblos desde que es secretaria general que recorrí yo la primera semana que fui diputado». También alertó que «iremos a votar menos aragoneses de los que lo hicimos la última vez, porque la gente está harta de hacer estupideces». Finalmente, cuestionó la efectividad de repetir elecciones en un contexto que, a su juicio, no cambiará: «¿Para qué gastar cuatro millones de euros en unas elecciones que no cambiarán nada?»
Insistió en: «Seguimos diciendo lo mismo que decíamos hace dos años: ¿Por qué no podemos administrar nuestros recursos? ¿Por qué no tener una Hacienda Foral propia? ¿Por qué seguimos en el pelotón de los torpes? ¿Por qué nos debemos comparar con Extremadura? ¿Por qué no somos capaces de explotar nuestro Estatuto de Autonomía? ¿Por qué no contamos con una policía autonómica que brinde mayor seguridad en un territorio despoblado como Aragón?»
Finalmente, comentó que las elecciones en Extremadura eran «esa piedra de toque que todos esperaban menos nosotros porque no nos importa lo que pase allí, pero para algunos es muy importante». Concluyó afirmando que «lo único que han conseguido es que Vox tenga más del doble de votos que tenía y que el PP para ese viaje no hacía falta alforjas».
