BILBAO, 31 Dic. (EUROPA PRESS) – El Lehendakari, Imanol Pradales, ha declarado que el año 2026 será decisivo para el autogobierno de Euskadi. Ha exigido al Gobierno de Pedro Sánchez el cumplimiento de compromisos que no se limitan solo a «más o menos competencias» para llegar «en buenas condiciones a la reválida bilateral» programada para este mes de enero, donde se evaluará el nivel de cumplimiento de los acuerdos establecidos. «La paciencia se agota», alertó.
Pradales ha emitido su mensaje de fin de año desde el Palacio de Miramar en Donostia, realizando un llamamiento a las comunidades de migrantes para que contribuyan a «fortalecer los cimientos de la casa vasca» como un «espacio común de compromisos y obligaciones».
El jefe del Ejecutivo vasco afronta el 2026 «con espíritu constructivo», ya que será un año crucial para seguir mejorando la «casa vasca», impulsando proyectos industriales y tecnológicos que generen más y mejores empleos, y abordando prioridades como la vivienda, la seguridad, y el bienestar integral de la población.
Además, lo considera un año clave para la mejora del autogobierno vasco, aunque admite que el «escenario actual es preocupante»: «Los compromisos firmados con el Gobierno español siguen sin cumplirse, y no observamos el avance y determinación que la situación exige para llegar en buenas condiciones a la reválida bilateral.»
El Lehendakari ha señalado que «ha pasado ya demasiado tiempo» y ha advertido que «nuestra obligación es cumplir el mandato del pueblo vasco». En este sentido, destacó la necesidad de contar con todas las herramientas para gobernar y cuidar de la «propia casa», advirtiendo que reducir la cuestión a competencias sería un enfoque «falso y simplista».
Pradales también se dirigió a aquellos que tienen la responsabilidad de gobernar Euskadi, enfatizando que su única motivación es «que nos tengáis y sintáis cerca, en nuestras calles, pueblos y ciudades. Las decisiones que afectan a Euskadi deben tomarse en Euskadi». Considera que «la libertad para decidir y la responsabilidad de las decisiones tomadas son dos caras de la misma moneda», y mira al futuro «con esperanza».
El próximo 7 de octubre se celebrará el 90 aniversario del primer Gobierno Vasco, bajo la dirección del Lehendakari Agirre, un «ejemplo de colaboración en defensa de democracia, autogobierno y libertades vascas». Pradales recordó que «nada está garantizado» y que la historia puede presentar nuevos desafíos.
Euskera
El Lehendakari hizo hincapié en la importancia del euskera, afirmando que «todas y todos los vascos tenemos derecho a conocer y expresarnos libremente en cualquiera de las dos lenguas oficiales». Alertó que «hay quienes tratan de dificultar este objetivo», pero se comprometió a que «nada ni nadie podrá impedir que la ciudadanía de Euskadi continúe impulsando nuestra lengua».
Pradales advirtió que se ha cumplido un cuarto del siglo XXI, mientras los vascos despiden un 2025 marcado por «la inestabilidad global», citando situaciones complejas como la guerra de Ucrania y el genocidio en Gaza. Lamentó que Europa «no acaba de enderezar su rumbo», señalando un aumento de la incertidumbre política y la polarización tanto en Francia como en España.
A pesar de un contexto preocupante, opinó que 2025 también ha dejado momentos de alegría y esperanza en Euskadi, destacando avances como el Pacto de Salud, medidas urgentes para la vivienda, y la revitalización del euskera.
Mensaje a los migrantes
Pradales dirigió un segundo mensaje a quienes han llegado a Euskadi en busca de un futuro mejor. Recordó que a principios de siglo había 30.000 migrantes y hoy son más de 300.000, y destacó que llegan a un país con «cultura, lengua e identidad propia».
El Lehendakari citó al Lehendakari Agirre, quien en 1957 abordó el trato a los migrantes, asegurando que quienes llegan a Euskadi «deben ser tratados con respeto y afecto». Afirmó que la dignidad de toda persona es el bien superior y enfatizó la necesidad de cohesión social e integración como vías para alcanzar este objetivo.
Insistió en que «la libertad de uno comienza por defender la libertad del de enfrente» y subrayó la importancia de una identidad basada en valores de respeto, igualdad y convivencia. Hizo un llamado a las comunidades de migrantes para que se impliquen activamente en la construcción de un compromiso colectivo que refuerce los derechos y obligaciones comunes.
