La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha insistido este jueves en que la reciente remodelación del Ejecutivo foral busca «acelerar» e «imprimir ritmo» a la gestión. Durante un pleno en el Parlamento, Chivite aseguró que la legislatura finalizará en mayo de 2027, que es la fecha ordinaria prevista para las elecciones forales.
Enfoque en la gestión y en la comunicación
María Chivite, al responder a preguntas de EH Bildu, PPN y Vox sobre la remodelación de su Gobierno, destacó que el «impulso político» que busca con estos cambios se traduce en «acelerar, imprimir ritmo» y también «contar más». «Requiere recordar el por qué se hacen las cosas, porque a menudo la intensa labor de gestión hace que olvidemos explicar al conjunto de la ciudadanía el porqué de las cosas que hace el Gobierno. Y eso es la política, actuar conforme a unos principios y a una manera de entender Navarra», afirmó.
Chivite manifestó que el Gobierno «tiene que afrontar retos complejos y problemas, que nunca hemos negado», y ante el contexto mundial actual, reivindicó «la política». Destacó la necesidad de «imprimir un mayor perfil político» a su administración y enfatizó que solo se puede avanzar en términos económicos, sociales y de igualdad de oportunidades desde políticas progresistas.
Compromisos y retos del Gobierno foral
La presidenta también recordó que los gobiernos dedican mucho tiempo a gestionar y a trabajar, pero que es necesario dedicar parte de su tiempo a comunicar mejor el porqué de las acciones realizadas. En respuesta a EH Bildu, Chivite afirmó que el Gobierno foral cuenta con un acuerdo de programa que están decididos a cumplir, así como acuerdos presupuestarios que llevarán adelante. Ejemplos concretos incluyen la ley de industria, la ley de salud, la ley de despoblación y la reforma de la renta garantizada, compromisos políticos que buscan imprimir ritmo.
En su respuesta al PP, Chivite destacó que es habitual modificar los gobiernos, tanto a nivel nacional como autonómico. Reprochó que «no es responsable trasladar a la ciudadanía la incapacidad del Gobierno», mencionando los casos de Extremadura y Aragón, donde los gobiernos del PP adelantaron elecciones por no lograr aprobar los Presupuestos.
Chivite reiteró que «esta legislatura va a finalizar, por supuesto que sí, como finalizan todas». Confirmó que la legislatura concluirá en mayo de 2027, y aseguró que su Gobierno continuará desarrollando cuestiones que mejoren la vida de los ciudadanos. «Pese a sus constantes ataques, no han conseguido hacer caer al Gobierno, sino todo lo contrario: fortalecerlo. Así que espérense sentados hasta las elecciones de 2027», dijo al portavoz del PPN.
Reacciones de los grupos parlamentarios
La portavoz de EH Bildu, Laura Aznal, afirmó que el «impulso político» al que se refiere la presidenta también es parte de su labor parlamentaria. Añadió que seguirán controlando y orientando la acción del Gobierno, y mencionó que faltan más de un año para el final de la legislatura, subrayando la importancia de cumplir los acuerdos, como la implementación de la ley del mapa local y el despliegue de la Policía Foral.
Por su parte, el portavoz del PPN, Javier García, expresó que los cambios en el Gobierno podrían considerarse una estrategia para mejorar la gestión, pero que generan más preguntas que certezas. Indicó que no se está ante un cambio que genera mayor liderazgo, sino ante la prolongación de un final inevitable. García argumentó que Chivite busca «atrincherarse en el poder» y que, si le quedara un mínimo de decencia, no debería ocupar el cargo. Se pronunció a favor de una «convocatoria urgente» de elecciones.
El portavoz de Vox, Emilio Jiménez, criticó las explicaciones de Chivite sobre los cambios y las consideró tentativas de engañar a la ciudadanía. Jiménez catalogó este Gobierno como un «auténtico cadáver» y argumentó que los partidos que apoyan al Ejecutivo están contribuyendo a la corrupción, añadiendo que no desean que Chivite se retire a su casa, sino que «termine delante de un juez».
