
MADRID, 31 Ene. (EUROPA PRESS) –
La Guardia Civil ha defendido la normativa nacional sobre pirotecnia que regula el uso de bengalas con fines recreativos en restaurantes y otros espacios de ocio tras los incidentes recientes en España. Este país se posiciona como un referente en la normativa de este tipo en comparación con otros países europeos, como quedó evidente esta pasada Navidad con los altercados en Berlín y la tragedia en un bar de Suiza que dejó 40 personas fallecidas.
«No tiene por qué haber peligro si se siguen las instrucciones de uso y son productos certificados para uso en interior», ha afirmado el capitán Ismael Huerta, de la Intervención Central de Armas y Explosivos (ICAE), al comentar el uso cada vez más común de bengalas en interiores de locales de ocio.
El capitán Huerta se refiere a la regulación estatal sobre los artículos pirotécnicos y la cartuchería, derivada del Real Decreto 989/2015, junto a la ley orgánica de seguridad ciudadana y una directiva europea. También menciona la implicación de más de 100 talleres en España, principalmente pequeñas y medianas empresas, que son los primeros interesados en evitar riesgos.
«Es importante que el usuario final verifique si la bengala se puede usar en interiores, lo cual se comprueba leyendo las instrucciones de uso», agregó. Recordó que este tipo de productos se supervisan desde su entrada en España y su venta se regula según su peligrosidad. La normativa impide, por ejemplo, su manipulación por niños menores de 12 años como norma general.
Preocupación en otros países europeos
El capitán Huerta compara la situación en Europa con el control existente en España, destacando que este país está a la vanguardia en regulación por dos razones: la larga tradición de fiestas donde se utiliza pirotecnia, como las Fallas de Valencia, y la experiencia acumulada por la Guardia Civil en la lucha contra el terrorismo.
A nivel europeo, la pirotecnia se ha convertido en una preocupación para muchos países vecinos debido a los riesgos que implica para la seguridad, incluyendo el desvío de materiales y su uso por mafias, incluso en atentados o para atacar a cuerpos de seguridad, indicó Huerta.
Recuerda lo ocurrido en Berlín, donde las autoridades arrestaron a 420 personas por disturbios en las celebraciones de Nochevieja y 30 agentes de policía resultaron heridos. También se registraron incidentes por el uso privado de fuegos artificiales en Países Bajos e Italia.
«Aquí en España no encontramos esa problemática; no quiere decir que no haya problemas, pero no existe un asunto grave en ninguna parte, no hay robos ni desvíos; aunque hay casos, no es un problema que justifique medidas adicionales», sostiene.
Mesa de trabajo con el sector
El capitán Huerta hace referencia a la participación de la Guardia Civil en mesas de trabajo con empresas del sector en España y grupos colaborativos con otros países de la Unión Europea para argumentar que, en este campo, España inspira al resto a adoptar medidas que ya se aplican aquí desde hace años.
“Las medidas de seguridad en España, tanto para explosivos como para pirotecnia, son muy exhaustivas y se ejerce un control mucho más riguroso que en el resto de los países europeos; de hecho, muchos países europeos han adoptado medidas que ya están en nuestro reglamento”, indicó.
Además, el trabajo preventivo de la ICAE se extiende a otros usos de bengalas, como en el ámbito marítimo. La ‘Operación Signal’ resultó en 400 inspecciones sobre material potencialmente peligroso y con fecha de caducidad, lo que hace que su uso en el mar esté bajo especial vigilancia.
“El interés de la Guardia Civil no es imponer infracciones, sino asegurar que las cosas se hagan de manera adecuada. Si en algún caso se detecta un ilícito penal o administrativo, el guardia civil que deba abordarlo cuenta con más herramientas gracias a la unificación de criterios a nivel nacional”, concluyó el capitán Huerta.
