
CIUDAD REAL, 31 Ene. (EUROPA PRESS) – El Ayuntamiento de Brazatortas (Ciudad Real) ha proyectado la incorporación de una escultura monumental dentro de su estrategia de desarrollo turístico para posicionarse como referente del Valle de Alcudia. Esta escultura representará de forma realista la pintura rupestre del ciervo, que ha sido la imagen de marca del municipio durante la última década.
Detalles de la escultura
La nueva pieza, que supondrá una inversión de 16.485,70 euros, consistirá en un relieve de bronce de 86 x 150 centímetros. Este relieve incluirá el nombre del municipio en letras de 20 centímetros de alto y estará ubicado en un lugar estratégico: el entorno del Centro de Interpretación, en la confluencia de la travesía de la N-420, la carretera de Cabezarrubias del Puerto, y el acceso al casco urbano, según ha informado el Ayuntamiento en una nota de prensa.
Contexto y objetivos del monumento
El alcalde, Pablo Toledano, ha contextualizado el nuevo monumento, encargado al escultor Carlos Guerra del Moral, dentro del «objetivo de potenciar esta singular marca diferenciadora en la comarca», que hace referencia al arte esquemático rupestre del término municipal, y que pone en valor asentamientos humanos en Brazatortas desde la Prehistoria.
El regidor considera «fundamental» el uso de la imagen del ciervo más allá del Plan de Desarrollo Turístico municipal, ya que «une en una sola figura la gastronomía, el turismo de naturaleza y todo lo relacionado con nuestra historia», así como la actividad cinegética que se desarrolla en la zona.
Significado cultural y turístico
El soporte donde se montará el relieve se construirá con los característicos peñones de roca de promontorios del término municipal. Además, contará con una inscripción del ‘Libro de las Monterías’ del rey Alfonso XI, que ya dejaba constancia de su afición a cazar osos y jabalíes en el Puerto de Navalcaballo.
El alcalde añade que «queremos que, además de ser un atractivo para los turistas que deseen fotografiarse, esta escultura sea una divisa a la que se encomienden los cazadores que vienen de toda España a fincas cinegéticas, y que se vean representados con orgullo en este relieve, por una práctica que conecta con los inicios del ser humano».
