Desprendimiento en la carretera de Santa María de Buil y Sarratillo, en Aínsa-Sobrarbe
El consistorio altoaragonés pide implicarse a las administraciones para reparar y garantizar los servicios básicos en el territorio.
Aínsa (Huesca), 14 (Europa Press)
Las continuas lluvias que desde hace más de un mes riegan la península Ibérica están haciendo mella en las infraestructuras públicas del municipio de Aínsa-Sobrarbe (Huesca).
Desde el consistorio detallan diferentes incidencias en los accesos a localidades como Santa María de Buil, Sarratillo, Bruello, Sarratiás, Gerbe, Castejón de Sobrarbe, Latorre, La Ripa, La Lecina, Gabardilla, Castellazo, Urriales, Las Bellostas, Sarsa de Surta, Paúles de Sarsa o Mondot.
Aínsa-Sobrarbe es un municipio extenso, con 285 kilómetros cuadrados y 26 pueblos, por lo que la cantidad de daños en accesos y afecciones en abastecimientos de agua son numerosos tras los más de 240 metros cúbicos de agua registrados en las últimas semanas.
El alcalde, Enrique Pueyo, alerta que las obras de mejora de la carretera de Olsón también se han visto perjudicadas por la climatología. «Ahora, esa vía está llena de barro, siendo especialmente peligrosa para el tránsito de vehículos», advierte.
También se han visto afectados los abastecimientos de agua de Latorrecilla y Guaso en la balsa de La Ripa. «En Castellazo y Urriales, la manguera enterrada ha quedado a descubierto, y en el depósito de Olsón y Latorrecilla el ayuntamiento ha tenido que actuar de urgencia por peligro de derrumbamiento de la instalación», señala el regidor municipal.
Por otro lado, los ‘vallos’, término que en la zona se emplea para referirse a los canales de recogida de aguas de lluvia, han sufrido daños. «Estos permiten que el agua circule por ellos para evitar que entren en los campos de cultivo o en las pistas de acceso a esas fincas», explica el alcalde. En diferentes puntos del municipio, como en Partara, Guaso, Santa María de Buil u Olsón, se han visto dañados.
Las copiosas precipitaciones de estos días han afectado tanto las instalaciones de la residencia de mayores como el centro de salud. Desde el consistorio altoaragonés destacan que su rápida intervención ha evitado males mayores.
Por su parte, el muro de soporte del cementerio de Javierre de Olsón también ha sufrido con las lluvias y ha estado a punto de venirse abajo. Gracias a la preocupación de los vecinos y la urgente reparación por parte del ayuntamiento, ha sido posible mantener el muro de contención para evitar el colapso del cementerio y la iglesia.
Pueyo insiste en que, al ser un municipio tan extenso, «los problemas con climatología adversa se multiplican», y pone de ejemplo a Las Bellostas, «donde en innumerables ocasiones se han quedado sin teléfono», advirtiendo de este hecho a la empresa suministradora de este servicio, así como a las administraciones provinciales y regionales.
En la localidad de Arcusa, han estado sin una conexión digna de internet durante más de un mes, hasta que la aragonesa de servicios telemáticos movilizó a la empresa suministradora de las antenas para su reparación. «Hay que recordar que en esta población hay un consultorio médico público para la atención de las personas que habitan en esa parte del municipio», agrega.
Otro de los puntos críticos de conexión es la localidad de Arro, que tiene muchas dificultades para recibir señal de televisión. Por ello, se ha solicitado al Gobierno de Aragón que busque una solución, para asumir la cobertura móvil e internet en esta zona del territorio. En este contexto, la dificultad para realizar cualquier gestión o para avisar de incidencias es mayor.
Además, como pasa la N-260 pegada a la localidad y hay un túnel, cuando hay cualquier percance o siniestro, es imposible comunicar con los servicios de emergencia, recuerda Pueyo.
Los perjuicios por las inclemencias climatológicas y la falta de servicios básicos complican la permanencia de las personas en estas pequeñas localidades del municipio. Cuando se habla de despoblación o dispersión como es el caso, hacen falta infraestructuras básicas para ofrecer un servicio público igual que en cualquier otra parte de Aragón, reclama el alcalde de Aínsa-Sobrarbe.
