BARCELONA, 20 Feb. (EUROPA PRESS) – El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha bendecido una nueva caravana solidaria organizada por la Fundación del Convento de Santa Clara, de Sor Lucía Caram, que ha partido este viernes hacia Ucrania, coincidiendo con el cuarto aniversario del inicio de la guerra. La caravana está compuesta por 21 vehículos, entre los cuales se incluyen ambulancias, generadores eléctricos, medicamentos y material diverso.
Bajo el nombre de ‘Caravana de la Bondad’, el acto del 42 Corredor Humanitario a Ucrania se ha celebrado ante la Sagrada Familia con la presencia de Omella; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el conseller de Acción Exterior de la Generalitat, Jaume Duch; el miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y Personas Vulnerables, Juan Carlos Cruz; el cónsul de Ucrania en Barcelona, Oleg Grabovetskyy; y el presidente de Fira de Barcelona, Pau Relat, entre otros.
Según Omella, el amor tiene la fuerza suficiente para enterrar el odio y abrir caminos. Él cree que esta caravana permitirá «abrir caminos para desarmar el odio, sanar heridas y hacer que la paz sea posible». Destacó que «cada gesto de bondad, cada palabra de consuelo y cada acto de misericordia son semillas silenciosas que Dios hace crecer» en pro de la humanidad. Además, recordó que el Papa Francisco ha manifestado que la guerra es una derrota para las personas.
NO NORMALIZAR EL DOLOR
Tras pedir no normalizar el dolor ni acostumbrarse a lo que ocurre en Ucrania tras 4 años de guerra, Jaume Duch elogió el trabajo de Sor Lucía Caram y aseguró que los 21 vehículos que parten hacia este país pueden significar «la diferencia entre la vida y la muerte».
«La defensa de Ucrania es la defensa de una Europa libre, democrática y en paz. Trabajaremos para canalizar ayuda humanitaria, coordinar esfuerzos con instituciones y reforzar la cooperación con este país», recalcó el conseller, quien deseó que la caravana llegue a su destino con seguridad y cumpla su misión.
COLLBONI VIAJARÁ A KIEV
Collboni manifestó que la paz es un derecho que pertenece a todas las personas y anunció que, en los próximos meses, viajará a Kiev para brindar apoyo a poblaciones ucranianas hermanadas con la capital catalana. «Ucrania nos tiene y nos tendrá a su lado, en tiempos de guerra y paz, porque cuando la guerra termine, comenzará la reconstrucción», afirmó.
Recordó que este domingo se ha convocado una manifestación para recordar que «Rusia todavía mata» y explicó que Barcelona ha contribuido a esta caravana con el envío de 7 generadores que permitirán aliviar la falta de luz y calefacción que sufren los ucranianos, además de sumar a los 10 autobuses de TMB que enviaron tiempo atrás.
Juan Carlos Cruz pidió no ser indiferentes ante el dolor y la dureza de la guerra en Ucrania, recurriendo al nombre de la caravana para destacar que desean que «la bondad cruce Europa, que ambulancias, generadores y ayudas sean el signo visible de que el bien no se ha rendido».
DONADO POR EL PAPA FRANCISCO
También se concretó que el primero de los vehículos de la caravana fue adquirido y donado por el Papa Francisco. Tanto él como el actual pontífice, León XIV, han reclamado que no se olvide Ucrania.
«La paz es lo más importante que queremos», resaltó Grabovetskyy, el cónsul de Ucrania en Barcelona, quien agradeció el apoyo y la ayuda recibida, además de concretar que el 24 de febrero en su país celebran el Día de la Plegaria por la Paz.
Al final de su intervención, Grabovetskyy entregó un cuadro hecho por artistas ucranianos a Omella con el deseo de que sirva para «cuidar la catedral», en referencia al templo de la Sagrada Familia.
UN MUNDO MEJOR
Pau Relat elogió el trabajo de Sor Lucía Caram y confió en que este sea el último corredor que deban hacer, ya que significaría «que la guerra ha terminado».
Además, destacó que la caravana combina a voluntarios, empresas e instituciones que desean contribuir a tener un mundo mejor «de forma discreta» y que todos ellos han confluido en la causa de Ucrania.
Antes de la salida del convoy solidario, se celebró una eucaristía presidida por Omella, durante la cual un coro de ucranianos cantó diversas canciones, entre las cuales se encontraba el himno de su país.
