La inversión en la mejora de infraestructuras ganaderas es una realidad en el parque natural de Bardenas Reales, donde se construirán 53 nuevos corrales destinados al ganado ovino. Esta iniciativa facilitará el pastoreo en extensivo para más de medio centenar de ganaderos de la zona, así como para los rebaños trashumantes que migran hacia el sur de Navarra durante el invierno. Se estima que hasta 100.000 ovejas, de las cuales 20.000 son trashumantes, se beneficiarán de los nuevos rediles ubicados en 53 de los 87 distritos en los que se divide el parque.
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, José Mari Aierdi, y el presidente de la Comunidad de Bardenas, José Mari Agramonte, han visitado recientemente las obras, que avanzan a «buen ritmo». Aierdi subrayó que «la mejora de las infraestructuras ganaderas en una zona de alto valor ambiental, paisajístico y cultural como las Bardenas, supone un espaldarazo a la ganadería extensiva y al manejo de los rebaños». Destacó además que esta actuación es estratégica, combinando sostenibilidad ambiental, eficiencia económica y cohesión territorial.
Agramonte insistió en que estas obras forman parte del programa de desarrollo del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Comunidad de Bardenas Reales, así como de la línea estratégica que está impulsando esta comunidad en su Plan Estratégico como Reserva de la Biosfera. Según explicó, el desarrollo del sector primario es una actuación prioritaria aprobada por la Asamblea General de la Comunidad.
La inversión total del proyecto asciende a 2,6 millones de euros. De esta cantidad, el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente ha subvencionado 862.000 euros con fondos MRR, mientras la Comunidad de Bardenas ha financiado los restantes 1,7 millones. Se prevé que las obras finalicen en primavera de este año.
El Gobierno destacó que la ganadería extensiva no solo representa una actividad económica primaria en esta área, sino que también es un elemento estructural para el equilibrio ecológico y el mantenimiento del paisaje característico. El aprovechamiento tradicional de pastos ha permitido combinar conservación y producción, contribuyendo a la fijación de población en el medio rural y al sostenimiento económico de las entidades locales. Por ello, la mejora de las infraestructuras ganaderas es fundamental para garantizar la continuidad y viabilidad del sistema productivo.
Bienestar animal y sostenibilidad ambiental
La modernización de estas infraestructuras permitirá optimizar la organización de los rebaños, mejorar el acceso al agua y aumentar la eficiencia productiva. Además, se considera que tendrá importantes ventajas para el bienestar animal, facilitando el cumplimiento de la normativa vigente en esa materia y en bioseguridad.
Asimismo, esta iniciativa acarrea beneficios significativos para la sostenibilidad ambiental, debido a que la ganadería extensiva desempeña una función ambiental estratégica en las Bardenas Reales. Contribuye al control natural de la vegetación, limita el proceso de matorralización, favorece la biodiversidad y reduce el riesgo de incendios. La mejora en los puntos de agua y en los cercados estratégicos también promueve un uso racional del espacio, evitando concentraciones excesivas que puedan provocar erosión o degradación del suelo.
Las obras han sido proyectadas para la ejecución de un redil tipo, replicable en las 53 localizaciones, que permita alojar ganado ovino en régimen extensivo durante la pernocta. Este recinto cercado en forma de ‘gota’ estará conformado por muros de fábrica de bloque prefabricado de hormigón y tendrá una superficie útil interior de 1.300 m2, preparada para albergar un rebaño típico de 800 ovejas, aunque esta superficie podrá extenderse hasta un máximo de 1.600 ovejas en condiciones vacías (1.300 m2 / 0,8 m2/oveja).
Primera fase del proyecto
Esta intervención corresponde a la primera de las tres fases previstas. La segunda fase se centrará en mejorar las instalaciones existentes y aquellos rediles que, por su localización, requieran un protocolo específico de actuación, que incluirá la retirada de amianto, escombros y otros residuos para cumplir con la normativa vigente sobre residuos contaminantes.
Por último, la tercera y última fase se enfocará en la restauración de espacios de interés etnográfico, paisajístico o faunístico. El conjunto de las tres fases implica una inversión total estimada de 5,6 millones de euros.
