ZARAGOZA, 26 de febrero. (EUROPA PRESS) – El pleno del Ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado, de forma inicial, una modificación parcial del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para agilizar la construcción de vivienda en los barrios rurales e impulsar la construcción de vivienda pública en todo el término municipal.
En concreto, se ha aprobado una enmienda de Vox que se ha incluido en el dictamen de la comisión de Urbanismo con los votos a favor del PP y Vox y la abstención del PSOE y ZeC. Es una única modificación parcial del PGOU, denominada TR24/16, que contiene cinco apartados para modificar el urbanismo realizado en la etapa de la creación de la burbuja inmobiliaria del año 2000 para adaptarla a las necesidades actuales.
El consejero municipal de Urbanismo, Víctor Serrano, ha dicho que es una «oportunidad» para avanzar en vivienda, ya que en la actualidad hay en distintos trámites 2.303 viviendas en la ciudad. Donde ahora el planeamiento no lo permite se podrá hacer vivienda de forma sostenible en el devenir de los barrios rurales. «Hasta ahora solo se podía hacer viviendas de mil en mil y ahora se podrá hacer en menor cuantía», ha comparado.
El objetivo es «desbloquear» el suelo paralizado y «flexibilizar» la gestión urbanística para que los propietarios puedan desarrollar los terrenos por fases más pequeñas y viables económicamente, en lugar de tener que acometer obras más grandes de una sola vez. Asimismo, se quiere reequilibrar densidades en zonas «donde no tienen sentido», como los barrios rurales, y trasladar esa edificabilidad a zonas con mayor demanda, como el interior de la Z40.
También servirá para fomentar la vivienda pública de alquiler al introducir mecanismos para construir vivienda asequible en suelos dotacionales públicos dentro de la ciudad consolidada, respondiendo a la dificultad de los jóvenes para acceder a la vivienda. En relación a esto, se estudia la posibilidad de incorporar en el futuro la opción de alquiler con derecho a compra.
Grupos
El concejal de ZeC, Suso Domínguez, ha anunciado la abstención porque es una modificación que requiere un estudio más sosegado debido a que tendrá implicaciones en todo el PGOU. «Es un batiburrillo de medidas, algunas razonables como la segmentación de suelo urbanizable en unidades de gestión más pequeñas, o que el Ayuntamiento actúe directamente en los procesos de urbanización, pero otras producen inquietud como el trasvase de aprovechamientos al interior de la Z-40, que es más rentable desde el punto de vista del negocio y favorece a los promotores», ha sintetizado.
El concejal de Vox, Armando Martínez, ha pedido que se incluyan aclaraciones sobre los trasvases de edificabilidad y que se realice otra modificación distinta. También ha sugerido que se mejoren los accesos a los barrios rurales para que los promotores construyan y que no sea fiscalmente tan caro. Otra demanda de los habitantes de los barrios rurales es que desean optar por el régimen de compra y no de alquiler para favorecer el asentamiento de nuevas familias. «Se tiene que dar una vuelta a estas peticiones y votamos a favor con la esperanza de que hasta la aprobación definitiva se mire por los barrios rurales», ha argumentado Martínez.
La concejal del grupo municipal del PSOE, Ros Cihuelo, ha observado que esta modificación «tiene beneficios claros para los promotores de suelos del interior de la Z-40, pero no para los barrios rurales», lo que le impide votar a favor debido a que «adolece» de un estudio de viabilidad económica. A su parecer, es una «alteración profunda» del modelo de urbanización de Zaragoza que afecta a una gran extensión del suelo urbanizable y a los sistemas generales de la ciudad.
Por su parte, Serrano ha afeado la postura del PSOE y ZeC por no apoyar la iniciativa, y al PSOE le ha indicado que no se alteran los sistemas generales, instándole a mejorarse para, tras votar en contra, ir a los tribunales en lugar de abstenerse.
Las cinco medidas
Con la primera de las herramientas, se dividirá en sectores de menor dimensión para ir urbanizando a medida que se va construyendo, sin exigir que se dimensione para grandes sectores. Antes, se tenía que urbanizar todo el barrio entero, 500 viviendas de una sola vez, pero ahora se podrá ir poco a poco y, una vez terminadas las viviendas de ese sector, se acometerá el siguiente. Esta medida permite construir cuando hay demanda real y se dimensiona el tamaño de los sectores a esa demanda para que sea viable.
La segunda herramienta es repartir mejor las cargas entre los barrios rurales y la ciudad consolidada. Dado que los barrios rurales tienen un tipo de urbanización de menor densidad, la carga de la urbanización es más costosa. Por ello, mediante polisectores se posibilitará que esos costes de urbanización por baja densidad –como las unifamiliares– se puedan compensar con otros lugares de la ciudad dentro de la Z-40, donde hay una mayor edificabilidad y, por tanto, se reparten mejor esos costes y es más rentable.
Traspasar edificabilidad
Este traspaso de edificabilidad es una medida nueva que no estaba permitida y que facilita acomodar la viabilidad, los costes y mantener la tipología más adecuada a cada zona de la ciudad, generando un urbanismo más equilibrado en los barrios rurales con baja densidad y en la ciudad consolidada una mayor densidad. Si antes se tenía que mantener 75 viviendas por hectárea, ahora se pone un límite conjunto que permite construir hasta 120 viviendas por hectárea.
La tercera herramienta es abrir el catálogo de cesiones para que haya más posibilidades, permitiendo al Ayuntamiento recibir esas contraprestaciones que se hacen de suelo, que no solo se pueden monetizar. También se podrá recibir suelo urbano ya preparado para construir vivienda pública. Esta medida beneficia al impulso de las viviendas en los barrios rurales y seguirá impulsando la construcción de vivienda pública de alquiler asequible para jóvenes.
La cuarta herramienta posibilitará construir vivienda pública incluso antes de que el suelo esté totalmente urbanizado, lo que agiliza la construcción y permitirá que esa vivienda pública de alquiler esté edificada en suelos donde aún no se ha completado toda la urbanización.
La quinta y última medida es poder construir vivienda pública de alquiler asequible en parcelas de equipamiento, excepto deportivas o escolares. Esto permitirá impulsar vivienda sin perder espacio para equipamiento. Los metros cuadrados de techo deben mantenerse, pero se podrá aumentar la edificabilidad, por lo que, además del equipamiento previsto en el PGOU, se podrá incrementar la edificabilidad.
Podría darse el caso, ha dicho Serrano a modo de ejemplo, de una parcela donde el equipamiento público se construya en las primeras plantas del inmueble y los mismos metros cuadrados de ese equipamiento público en la parte superior de ese edificio se edifique la vivienda pública de alquiler asequible. Se mantienen los mismos metros cuadrados de equipamiento y también se podría compensar entre dos parcelas.
