MADRID, 3 (EUROPA PRESS)
El Ejército de Israel ha desplegado este martes tropas en puntos del sur de Líbano, en una nueva incursión en el marco de los bombardeos desatados contra el país, que ya deja más de 50 muertos. Este conflicto surge en respuesta al disparo de proyectiles desde Líbano por parte del partido-milicia chií Hezbolá, tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en la campaña de ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
En un comunicado, se aseguró que «en paralelo con la operación ‘León Rugiente’ —lanzada contra Irán durante la jornada del sábado—, fuerzas de la 91ª División están operando en el sur de Líbano, posicionadas en múltiples puntos de la zona como parte de un refuerzo de la postura de defensa avanzada».
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) indicaron que están trabajando para crear una capa adicional de seguridad para los residentes del norte a través de ataques extensos contra la infraestructura de Hezbolá, con el objetivo de evitar amenazas y prevenir intentos de infiltración en el Estado de Israel.
«Hezbolá eligió sumarse a la campaña y actuar en nombre de Irán y asumirá las consecuencias de sus acciones», afirmaron. «Las FDI no permitirán que se cause daño a los ciudadanos del Estado de Israel y seguirán actuando a través de todas las vías para protegerlos», añadieron.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó que él y el primer ministro Benjamin Netanyahu han «autorizado» al Ejército para «avanzar y hacerse con el control de posiciones estratégicas adicionales en Líbano para evitar ataques contra las comunidades israelíes en la frontera».
Katz subrayó que «las FDI siguen operando con fuerza contra objetivos de Hezbolá en Líbano. La organización terrorista está pagando, y seguirá pagando, un alto precio por disparar contra Israel». Este enfoque busca «evitar la posibilidad de disparos directos contra comunidades israelíes», defendiendo así a las comunidades fronterizas. «Prometimos seguridad a las comunidades de Galilea, y es lo que daremos», concluyó.
La orden de despliegue llega un día después de que el jefe del Ejército de Israel, Eyal Zamir, anunciara que las FDI habían lanzado «una campaña ofensiva» contra Hezbolá. «Necesitamos prepararnos para varios días de combate, muchos», sostuvo, y destacó que el líder de Hezbolá, Naim Qasem, «es ahora un objetivo marcado para su eliminación».
Qasem sustituyó al histórico jefe de Hezbolá, Hasán Nasralá, tras su muerte en un bombardeo perpetrado el 27 de septiembre de 2024 contra Beirut. Esta incursión israelí en Líbano se lanzó después de que el grupo iniciara el disparo de proyectiles y abriera un nuevo frente a raíz de los ataques del 7 de octubre de 2023, encabezados por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás).
IMPACTO SOBRE LA INFANCIA
En este contexto, la organización no gubernamental Save the Children ha destacado que los niños de la zona sur de Beirut y del sur y el este del país se han visto forzados a abandonar sus hogares «en mitad de la noche» debido a la nueva campaña de bombardeos israelíes.
La ONG manifestó que los menores han huido «aferrándose a lo que pueden y huyendo al frío para escapar de la creciente violencia». «Nuestro personal nos cuenta que las familias están aterrorizadas por el sonido de los ataques y los drones», señalaron a través de un comunicado.
Save the Children también indicó que las familias están buscando refugio en escuelas cercanas, con muchas esperando afuera para poder entrar. La organización ha comenzado a distribuir materiales de higiene infantil, mantas, sábanas y otros materiales esenciales a los desplazados.
La directora de Save the Children en Líbano, Nora Ingdal, recalcó que «las clases deberían estar llenas de aprendizaje, no ser usadas como santuarios frente a bombardeos». «Los niños deben ser protegidos a toda costa y el Derecho Internacional Humanitario debe ser respetado», añadió.
En los últimos meses, Israel ya había lanzado decenas de bombardeos contra Líbano, a pesar del alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024, argumentando que actúa contra actividades de Hezbolá y asegurando que, por lo tanto, no viola el pacto. Sin embargo, tanto las autoridades libanesas como el grupo han criticado estas acciones, igualmente condenadas por Naciones Unidas.
El alto el fuego contemplaba que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus efectivos del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí ha mantenido cinco puestos en el territorio de su país vecino, lo cual también ha sido criticado por Beirut y el grupo chií, que exigen el fin de este despliegue.
