El jefe de Innovación de Acnur, Hovig Etyemezian, asegura que los desplazados necesitan saber sobre sus familias y países de origen, así como poder trabajar en línea. L’HOSPITALET DE LLOBREGAT (BARCELONA), 4 (EUROPA PRESS).
Hovig Etyemezian asiste estos días al Mobile World Congress (MWC) con el objetivo de contactar con gobiernos y empresas de telefonía, además de impulsar el proyecto ‘Connectivity for Refugees’, el cual busca conectar a 20 millones de refugiados a Internet de aquí a 2030. «Los refugiados tienen las mismas necesidades de conectividad que el resto de personas en 2026», comenta Etyemezian en una entrevista donde comparte su experiencia en países como Líbano, RD Congo, Argelia, Mauritania, Irak, Jordania y Túnez, donde ha supervisado operaciones de respuesta humanitaria y de emergencia de Acnur.
Etyemezian destaca la importancia de proporcionar acceso a Internet a los desplazados para que puedan conectar con sus familiares, informarse sobre la situación en sus países de origen y trabajar en línea. «Estamos aquí porque cada año vienen los gobiernos, las compañías de teléfono… y nosotros tenemos una alianza con GSMA y también con la Unión Internacional de Telecomunicaciones», añade sobre su presencia en el MWC, que se celebra hasta este jueves en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona.
Después de 20 años trabajando en Acnur, Etyemezian señala que las compañías telefónicas muestran sensibilidad hacia el objetivo de brindar conectividad. Este lunes, Acnur firmó un acuerdo «mundial» con MTN Group, la operadora de telefonía móvil más grande de África. «Nosotros tenemos a los refugiados en zonas un poco alejadas del conflicto, y una parte de nuestra estrategia es convencer a estas compañías de que hay muchos lugares en el mundo que, aunque alejados, tienen una concentración de refugiados; eso representa un mercado potencial para ellas», explica.
La crisis de Libia en 2011 marcó un punto de inflexión en la conciencia sobre la necesidad de conectividad para los desplazados, sobre todo para conectar con sus familias, lo que a su vez generó el interés de empresas en este sector. Las redes sociales también desempeñan un papel importante para que los refugiados puedan acceder a noticias sobre su país de origen, lo que resalta la necesidad de combatir las noticias falsas: «Lamentablemente, hay mucho ruido digital, mucha desinformación sobre los refugiados y los migrantes. Tenemos un programa especial para combatir esto, y estamos trabajando con las compañías, ya que también tienen una responsabilidad considerable en este tema».
Llegar a 35 países
Actualmente, Acnur está presente en países como Ruanda, Etiopía, Chad y Uganda. «Estamos trabajando directamente en 15 países, y nuestro objetivo es alcanzar 35 países en una primera fase para finales de este año. Eso incluye también países de Asia como Tailandia, y pienso que existen oportunidades en Bangladesh», indica Etyemezian. Sin embargo, advierte que conectar a 20 millones de refugiados «no será suficiente, ya que hay 120 millones de desplazados», y señala el peligro que conlleva el rápido avance del mundo digital mientras muchas personas aún carecen de acceso a la red.
«Cuando tienen acceso al móvil y a Internet, pueden acceder más fácilmente a los servicios humanitarios. Actualmente, estamos intentando ofrecer más moneda digital para que puedan lograr una independencia financiera», asegura. Acnur también promueve un proyecto de empleo digital para que los refugiados puedan trabajar en línea con compañías en otras partes del mundo.
Sobre el conflicto actual en Oriente Medio, derivado del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, Etyemezian menciona que «los servicios de Acnur están muy digitalizados en esta parte del mundo, lo que ayuda a tener contacto directo con colegas que no pueden salir y están trabajando desde casa, así como con los refugiados».
Auge de la extrema derecha
Respecto al aumento de la extrema derecha y discursos excluyentes, Etyemezian destaca que Acnur realiza investigaciones sobre la situación de refugiados e inmigrantes. Entre las principales conclusiones, subraya que «el nivel de participación de los refugiados en crímenes es menos que el de la población general, y que ellos trabajan más, estando dispuestos a ofrecer más horas que otros». También resalta el talento de los refugiados, que les capacita para ocupar vacantes existentes en el mundo digital, afirmando que «gran parte de la ayuda humanitaria la proporcionan los mismos refugiados».
