MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) – El autor Sergio del Molino publica ‘La hija’ (Alfaguara), una novela que desafía a los lectores a considerar la posibilidad de que Francisco Goya fuera un «monstruo» por haber dejado fuera de su testamento a su posible hija, Rosario Weiss, quien además fue su discípula.
Según Del Molino, “Rosario molesta para la construcción de cierto mito de Goya. Molesta porque plantea una pregunta incomodísima. Si fue su hija, ¿por qué la desheredó? ¿Por qué la dejó prácticamente en la indigencia a ella y a su mujer en el testamento? Entonces, nos tenemos que plantear si Goya realmente es un tío admirable o es un monstruo.” En este contexto, el autor menciona que intenta salvar la figura de Goya, apoyándose en indicios por parte de Moratín.
En otra parte de la entrevista, al ser preguntado sobre si el mundo de la cultura debería volver a adoptar el eslogan ‘No a la guerra’, en respuesta a una declaración del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Del Molino aseguró que el mundo cultural no es “homogéneo” y no puede ser reducido a una frase.
Del Molino argumenta: “No creo que el mundo de la cultura sea algo homogéneo y que pueda reducirse a un eslogan o a un punto de vista. Este mundo es tan plural y diverso -también políticamente- como cualquier otro colectivo. Hay gente que dirá ‘no a la guerra’ y gente que va a decir ‘sí a la guerra’. Y no por ello son menos artistas”.
Además, resalta que cada individuo “debe significarse con su voz”, señalando que independientemente del eslogan que se adopte, no se es “menos artista”. A su vez, mencionó: “Cada cual es capaz de tomar una posición ante el mundo y ese es el valor que tiene el arte. Si eso lo diluimos en un colectivo, en una cosa gremial, pierde todo ese efecto.”
Claro que no a la guerra, por supuesto
A título personal, Del Molino afirma que para él el ‘No a la guerra’ es algo “evidente” y “muy difícil no aceptarlo”. En sus palabras: “Claro que no a la guerra, por supuesto. Otra cosa es que en términos políticos realistas de país puedas oponerte o tengas alguna capacidad de oponerte a la guerra.”
En su novela ‘La hija’, el autor ficciona la historia de Rosario Weiss, y ha observado que se pueden encontrar ecos de esa época con la actualidad. Afirma que hoy en España hay las mismas discusiones que hace 200 años, pero que mientras antes se “arreglaban a tiros”, ahora se hacen a través de Twitter.
“Muchas cosas han cambiado, evidentemente. No había sufragio universal. No es universal, es masculino y apenas llega a todo el mundo. También cambia que hace 200 años había mucha violencia política, cosa que en España ahora mismo no existe. Están las mismas discusiones, pero se arreglaban a tiros. Ahora al menos las arreglamos con Twitter, que puede herir los sentimientos, pero por lo menos no las vísceras”, explica Del Molino.
Además, el autor de ‘La España vacía’ afirma que, aunque no es “catastrofista”, sí ha notado similitudes en la polarización actual y en debates como el futuro de la monarquía.
“Si escribes literatura, el presentismo está bien porque nos interesa el pasado en la medida que podemos aprender del presente con ello. La polarización, por ejemplo, era una época hiperpolarizada a principios del siglo XIX. Hay unos debates políticos que nos suenan mucho en cuanto al tono, la refriega, en lo irreconciliable de los bandos. Mucho de eso resuena incluso hoy, porque se planteaban ya qué hacer con la monarquía. España está todavía planteándose ese debate constantemente y en unos términos muy parecidos”, concluye.
Felipe González, otro «mito nacional»
En 2022, Del Molino publicó ‘Un tal González’, sobre el expresidente del Gobierno Felipe González, otro «mito nacional» como Goya. Aunque asegura no tener “un proyecto narrativo grande y coherente en la cabeza”, sí cree que puede encontrarse con un personaje similar, ya que le interesan los debates históricos que generan polémica.
“Me interesan los debates de la Historia, sobre todo cuando hay algo que debatir, cuando hay gente que se pelea por ello. Es decir, cuando hay polémica, porque si hay polémica es que es algo que está vivo. Y si hay algo que está vivo es algo que nos interpela de una forma grande y eso merece una mirada literaria siempre”, ha concluido.
