BARCELONA, 8 Mar. (EUROPA PRESS) – La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha explicado que el Gobierno ha encomendado a la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) la «máxima supervisión» a las empresas energéticas tras el conflicto abierto en Oriente Medio, ante una eventual alza de precios.
En una entrevista este domingo en El Periódico, Aagesen afirmó: «Hemos solicitado a la CNMC máxima supervisión para ver cómo reaccionan los mercados mayoristas y cuál es el impacto sobre los precios minoristas tanto de electricidad como de productos petrolíferos».
La ministra subrayó que es importante que el organismo supervisor «esté muy pendiente para que los consumidores no sufran un impacto que no sea el deseado», más allá del provocado por los propios mercados energéticos.
Aagesen también aseguró que desde el punto de vista energético «la situación está todavía muy lejos de lo vivido con la guerra de Ucrania en el año 2022» y añadió que en el momento actual debe primar la tranquilidad.
En este contexto, Aagesen resaltó: «Es muy precipitado hablar de un paquete de medidas», indicando que la intensidad y el impacto sobre los precios dependerán de cuánto dure el conflicto y de cómo afecte a las distintas infraestructuras energéticas.
EVOLUCIÓN ABRUPTA DE LOS MERCADOS
La vicepresidenta ha señalado que, para implementar medidas, debería observarse «una evolución abrupta de los mercados, pero sobre todo que se consolide una situación compleja a lo largo del tiempo».
Además, Aagesen expresó: «Todas, absolutamente todas las medidas están ahora mismo encima de la mesa. Pero no tengo una respuesta de cuáles van a ser las más necesarias».
Por otro lado, la vicepresidenta ha indicado que «ningún Estado miembro ni la propia Comisión Europea ha planteado activar medidas», ni tampoco la Agencia Internacional de la Energía ha propuesto liberar las reservas estratégicas o poner en marcha ninguna acción similar.
Finalmente, Aagesen concluyó comentando que «después de numerosas reuniones a escala europea, tenemos un seguimiento constante. No hay ninguna señal de que Europa esté pensando aquí y ahora en aplicar un paquete de medidas. Sí, a estar en contacto permanente y en función de cómo evolucionen los mercados y el conflicto, plantearse medidas».
