El Pleno de la Asamblea Regional ha rechazado este miércoles la moción presentada por el Grupo Parlamentario Vox sobre el uso del burka y el niqab en espacios públicos. La votación finalizó con solo 9 votos a favor, 15 en contra y 20 abstenciones, así como el rechazo a las enmiendas totales presentadas por el PSOE y el Grupo Mixto.
Intervención de Vox
La diputada de Vox, María José Ruiz, al inicio de su intervención, defendió que el debate no se centra en «un trozo de tela ni en una prenda», sino en «la dignidad de la mujer, la seguridad de los españoles y la defensa de los principios básicos que sostienen nuestra nación, de qué modelo de sociedad queremos para España».
A su juicio, el burka y el niqab «no son una costumbre pintoresca, ni una opción inocente, sino una jaula de tela, un yugo de tela, una mazmorras textil» que simbolizan, lamentó, «la desaparición de la mujer en el espacio público».
Según la diputada, «una mujer sin rostro, una mujer sin expresión, una mujer sin identidad reconocible, una mujer obligada a borrarse para poder existir» no representa la libertad, sino «sumisión, invisibilización y esclavitud».
Destacó que «la dignidad de la mujer no es negociable, ni en Afganistán, ni en Irán, ni en Bélgica, ni en Francia, ni en la Región de Murcia». Mientras Vox señala el problema, el PP «se escandaliza, no vota en contra y meses después intenta ponerse delante de la pancarta». Recordó que en el Congreso, la proposición de ley orgánica de Vox para prohibir el burka y el niqab «tuvo el apoyo del PP y UPN, pero el rechazo de PSOE, Sumar, Podemos y sus socios hizo que no prosperase».
La diputada argumentó que «ocultar completamente el rostro en espacios públicos o de acceso público dificulta la identificación personal», haciendo alusión a que varios países europeos ya han legislado, como es el caso de Francia y Bélgica que cuentan con prohibiciones desde 2011.
Finalmente, advirtió que «el multiculturalismo sin límites no trae convivencia, trae sociedades paralelas», y expresó que «la integración no es optativa». Manifestó su rechazo a ver a «niñas con niqab en los colegios, mujeres convertidas en sombras en nuestras calles» y a aceptar que el sometimiento «se disfrace de diversidad».
Concluyó apostando por «una sociedad de mujeres libres de verdad, visibles, seguras y a cara descubierta», resaltando que «una nación que permite que sus mujeres tengan que ocultarse es una nación que empieza a desaparecer».
Reacción de los grupos parlamentarios
Desde el PSOE, la diputada Antonia Abenza presentó una enmienda total, clarificando que la iniciativa de Vox «es repetida y fue rechazada por unanimidad en este Pleno». Criticó que «lo que en diciembre no era necesario, en marzo parece una prioridad», afirmando que «entre una fecha y otra no ha cambiado la realidad, sino el romance».
Abenza argumentó que, mientras Vox «habla del Islam como incompatible con la democracia», asisten a conferencias y utilizan «representantes del mundo islámico como chivo expiatorio electoral». Aseguró que esta iniciativa «no responde a un problema real en la sociedad» y que «no defiende a las mujeres, sino que aviva un debate racista y xenófobo que nada tiene que ver con la igualdad ni los derechos».
La diputada del Grupo Mixto, María Marín, afirmó que no ha visto en la región «ninguna mujer con burka o con niqab» y utilizó la ironía para señalar que lo que se tapa con el burka son «los escándalos de Vox». Consideró que el burka es «una maniobra de distracción» para ocultar asuntos más graves, como las más de 7.200 mujeres atendidas en la Región por violencia de género, la brecha salarial de género que supera los 5.300 euros al año, y la incompetencia del Gobierno en materia de violencia de género.
Por su parte, la diputada del Grupo Parlamentario Popular, María del Carmen Pelegrín, recordó que el PP adoptó en 2010 una postura favorable a la prohibición estatal del burka y el niqab, instando al Estado a eliminarlo «por dignidad de la mujer». Argumentó que lo que se debate en el Parlamento autonómico es «visibilizar a la mujer», asegurando que «debemos debatir igualdad, libertad y dignidad, y defenderla para cualquier mujer».
La proponente de la moción insistió en que el problema es que «determinadas vestimentas vinculadas a una interpretación religiosa concreta simbolizan y perpetúan un modelo de sometimiento femenino incompatible con la igualdad entre hombres y mujeres». Asimismo, adelantó que no aceptarán la enmienda del PP en torno a una proposición de ley orgánica, justificando que el debate en la Asamblea debe ser sobre temas que afectan al ámbito competencial de la Región de Murcia.
Finalmente, el Grupo Parlamentario Socialista rechazó la transacción de Vox, mientras que la diputada Marín, del Grupo Mixto, expresó que «en este debate se habla de identidad y cultura, pero no se especifica de quién, porque si se analiza la identidad de la ciudadanía de la Región de Murcia, tendrían que salir corriendo de aquí unos cuantos».
Desde el Grupo Parlamentario Popular, se reafirmaron en su posición de que «cualquier mujer debe ir con la cara descubierta» y rechazaron las transacciones de Vox.
