En plena guerra en Oriente Medio, Estados Unidos y varios de sus aliados han acordado ampliar el mapa industrial militar en Asia-Pacífico, con proyectos trazados sobre el papel, que incluyen plantas para fabricar municiones y drones, así como reparar motores de cazas en países como Filipinas o Japón.
La Alianza para la Resiliencia Industrial en el Indo-Pacífico (PIPIR), liderada por Washington y establecida en mayo de 2024 durante la Administración de Joe Biden, está integrada por aliados en Asia-Pacífico y Europa, y ha presentado recientemente planes para fortalecer la industria militar en la región tras una reunión virtual la semana pasada.
Estos planes se desarrollan en un momento especialmente delicado para Asia-Pacífico, en medio de informaciones sobre el traslado de recursos y personal militar estadounidenses de bases asiáticas a Oriente Medio, lo que ha suscitado temores y críticas por parte de países cuya seguridad depende en gran medida de EE. UU. En este contexto, existen puntos calientes como Taiwán, las Coreas o el mar de China Meridional.
Seúl, en particular, ha expresado su rechazo a un posible desplazamiento de activos militares de Washington fuera de Corea del Sur, que técnicamente sigue en guerra con la vecina Corea del Norte, ante un posible trasvase de sistemas antimisiles Patriot a Oriente Medio. Corea del Sur es precisamente uno de los países seleccionados para proyectos de la PIPIR.
Se plantea que el país albergue un centro de reparación de motores T-55 para helicópteros militares CH-47 Chinook, de transporte y carga, iniciativa que desarrollarían conjuntamente Washington y Seúl.
Fabricación de municiones en Filipinas
La alianza también estudia, según un comunicado difundido al término de su segunda reunión anual, ampliar el desarrollo de explosivos y proyectiles mediante una línea en Filipinas de carga, ensamblaje y empaquetado de munición. La munición en cuestión sería de 30 milímetros de calibre, utilizada normalmente en cartuchos de cañones automáticos.
Filipinas, escenario de la planta prevista, mantiene un tratado de defensa mutua con Washington desde 1951 y sostiene una disputa soberanista con Pekín en el mar de China Meridional, donde se producen frecuentemente incidentes entre buques filipinos y chinos.
Japón: motores para cazas y cohetes
En Japón, otro de los pilares del plan de la alianza, se estudia levantar un centro avanzado de reparación de motores F100/F110 utilizados en cazas F-15 y F-16, con el objetivo de garantizar su operatividad en Asia. A ello se suma la posible creación en suelo japonés de una línea conjunta entre Washington y Tokio para producir motores de cohete de combustible sólido, esenciales en misiles y sistemas de defensa.
Japón mantiene un acuerdo con EE. UU. que compromete al país norteamericano a defender al asiático en caso de ataque, al tiempo que le concede el derecho a establecer bases militares en el archipiélago. Washington cuenta con tropas a lo largo de todo Japón, repartidas entre asentamientos cercanos a Tokio como Yokosuka o Yokota, así como puntos meridionales y septentrionales, incluidos Okinawa y Aomori.
Tokio enfrenta un momento complicado: sus relaciones con Pekín se han recrudecido a finales del año pasado por Taiwán, isla que China considera una «provincia rebelde», tras declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre que un eventual ataque chino a Taiwán podría justificar la intervención de las fuerzas japonesas.
Coproducción de drones
Más allá de estos proyectos, la PIPIR busca impulsar a nivel general la coproducción entre sus miembros de vehículos aéreos no tripulados (UAV, por sus siglas en inglés) modulares. China domina la tecnología relacionada con los drones, con un ‘portadrones’ entre sus últimas novedades, mientras EE. UU. está promoviendo la industria mediante, entre otras medidas, el fortalecimiento de la fabricación nacional, según información del Departamento de Guerra.
Forman parte de la PIPIR Australia, Alemania, Canadá, EE. UU., Italia, Japón, Lituania, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Filipinas, Corea del Sur, Singapur, Suecia, Tailandia y Reino Unido, siendo estos dos últimos los que se incorporaron al bloque la semana anterior.
