
PAMPLONA, 26 Mar. (EUROPA PRESS) – La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha emitido una resolución advirtiendo sobre «las implicaciones legales, deontológicas y éticas que puede plantear el uso descuidado de las nuevas tecnologías», centrando su atención en la inteligencia artificial (IA). La sala ha subrayado que el uso fraudulento de la IA puede ser sancionado económicamente por mala fe procesal.
En el caso enjuiciado, el tribunal archivó el procedimiento sancionador abierto contra una abogada que, en un recurso presentado en octubre de 2025, incluyó ocho citas inventadas de sentencias del Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo, Tribunal Superior de Navarra y Tribunal Superior de Madrid.
«No nos cabe duda de que el uso descuidado de estas tecnologías en los procedimientos judiciales plantea importantes implicaciones deontológicas y, desde luego, es susceptible de integrar un claro ejemplo de mala fe procesal y de abuso del proceso», destacan los magistrados.
A pesar de esto, el tribunal decidió archivar la causa gracias a dos escritos de la abogada en los que se apresuró a pedir disculpas: «En la singularidad del caso que nos ocupa, la inmediata reacción de la letrada excusando el error cometido determina que la Sala se incline por el archivo de la presente pieza separada sin imponer la correspondiente sanción pecuniaria, sirviendo la presente, quizás, de advertencia sobre las implicaciones legales, deontológicas y éticas que puede plantear el uso descuidado de las nuevas tecnologías».
El 20 de febrero, el tribunal acordó abrir la pieza sancionadora por mala fe procesal con el fin de depurar las posibles responsabilidades de la abogada.
La Sala consideró que «esa actuación de la letrada constituía, además de una vulneración de la buena fe procesal, una falta de respeto a los magistrados, un desprecio de la función jurisdiccional que desempeñan y una perturbación del trabajo de este Tribunal».
Cinco días después, la letrada presentó un escrito en el que reconocía «el sincero reconocimiento expreso del error sin voluntariedad, por falta de revisión y en la confianza del borrador preparado, así como la retirada íntegra y [la] solicitud de tener por no puestas las citas y transcripciones afectadas». En él, también expresaba «la más respetuosa y sincera disculpa personal y formal».
El 3 de marzo, la abogada volvió a presentar otro escrito en el que, tras excusarse nuevamente, incidía en el error cometido por no haber revisado el recurso adecuadamente, solicitando el archivo del expediente sancionador, alegando que la mera apertura del mismo ya le había servido de aprendizaje.
De acuerdo con la Ley de Enjuiciamiento Civil, las multas por este tipo de mala praxis pueden oscilar entre 180 y 6.000 euros.
En la apertura de esta pieza separada, la Sala argumentó que «esta irregularidad cometida por la letrada constituye, además de una vulneración de la buena fe procesal, una falta de respeto a los magistrados, un desprecio de la función jurisdiccional que desempeñan y una perturbación del trabajo del tribunal, por tener que enjuiciar las consecuencias de tal injustificada irregularidad, como ya ha mantenido la Sala Primera del Tribunal Constitucional».
Para el TSJN, el uso de las tecnologías emergentes y de los materiales generados por inteligencia artificial en los procedimientos judiciales no está exento de importantes consideraciones éticas y legales para garantizar un uso responsable. «Lo que impone una verificación adicional, puesto que la revisión y validación de los documentos legales seguirá siendo responsabilidad de los abogados para garantizar la precisión y el cumplimiento normativo», concluyeron.
