La Semana Santa de Tarazona, declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón desde 2005, se caracteriza por su rica tradición y su capacidad para atraer a un considerable número de visitantes. La celebración habitualmente recibe entre 2.000 y 3.000 turistas, especialmente concentrados en la jornada de Viernes Santo, que este año se anticipa tener una ocupación hotelera cercana al cien por cien.
El alcalde de Tarazona, Tono Jaray, ha señalado que «recibimos unos 100.000 visitantes al año, de los que aproximadamente 40.000 buscan conocer nuestros principales monumentos». Además, ha apuntado que muchos turistas se interesan por actividades culturales, deportivas y de aventura, lo cual contribuye al dinamismo económico de la ciudad. Aunque el impacto económico exacto de la Semana Santa es difícil de cuantificar, Jaray ha asegurado que esta celebración sigue siendo «una semana positiva para el movimiento» turístico local.
SEMANA SANTA TURIASONENSE
La Semana Santa de Tarazona es un atractivo cultural donde diez cofradías procesionan con casi un millar de fieles y alrededor de 400 instrumentos, entre tambores, bombos y cornetas. La celebración es notable no solo por su valor artístico, sino también por sus tradiciones arraigadas. Desde que fue declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón, ha aspirado a un reconocimiento nacional, actualmente en una fase final de preparación para formalizar su solicitud.
La presidenta de la Coordinadora de Cofradías y Hermandades de Tarazona, Inmaculada Soria, ha subrayado el «gran patrimonio artístico y cultural» de la ciudad, resaltando el «valor espiritual, económico y turístico» de la Semana Santa. Entre las tradiciones más destacadas se encuentran los «Ensacados», el descendimiento de Cristo y el Santo Entierro, además de la representación de ‘La Resurrección’ ante la Catedral de Santa María de la Huerta. La tradición se remonta a 1555, cuando se instituyó la primera cofradía, la del Nombre de la Sangre de Cristo.
Soria también mencionó que, a pesar de un pequeño parón durante la pandemia, el número de turiasonenses interesados en unirse a las cofradías está en aumento.
CONVENIO DE COLABORACIÓN
La estrecha colaboración entre el Ayuntamiento de Tarazona y la Coordinadora de Cofradías se ha concretado en la firma de un convenio dotado con 7.500 euros. Este apoyo financiero es crucial para promover y desarrollar diversos actos de la Semana Santa. «Nos garantiza unos ingresos que nos ayudarán a solventar los gastos, tanto fijos como sobrevenidos», explicó Soria, destacando la importancia de estas aportaciones para las cofradías más humildes.
SEMANA SANTA 2026 EN TARAZONA
La programación de este año incluye más de 50 actos que animan la ciudad. La Procesión de la Piedad, que tiene lugar el 28 de marzo, parte de la Catedral de Santa María de la Huerta, donde se exhibe una obra significativa de Francisco Gutiérrez. El acto se caracteriza por el sonido de tambores y cornetas, y el vestuario tradicional incluye túnicas de color azul oscuro con capas y capirotes.
El Domingo de Ramos da inicio con la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, mientras que por la tarde, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación, vestido de rojo, desfila desde la Ermita de la Virgen del Río hasta la Catedral. En días posteriores, otras cofradías también llevarán su legado a las calles, culminando en una emotiva celebración en el Domingo de Resurrección.
LOS ENSACADOS
Uno de los momentos más emblemáticos es la Procesión de los «Ensacados», que se celebra en la noche del Martes Santo. Este evento es conocido por el silencio que impera, interrumpido solo por el ruido de las cadenas que arrastran a los «carrapuchetes», vestidos de negro. El Miércoles Santo es el turno de la Cofradía del Santo Cristo de los Afligidos, que desfila con sus numerosos integrantes vestidos de blanco.
La tradición sigue con la Cofradía de Nuestro Señor en la Oración del Huerto el Jueves Santo, que cierra con un gran acto en la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo, donde todas las cofradías se unen.
Finalmente, la Semana Santa de Tarazona se despide con el significativo encuentro del Cristo Resucitado y su Madre Dolorosa en el pórtico de la Catedral, cerrando así un ciclo de devoción y tradición que perdura en el tiempo.
