
BARCELONA, 5 Abr. (EUROPA PRESS) – Catalunya no ha sido testigo de la creación de un ‘unicornio’ desde hace cuatro años. Esta situación ha cambiado debido a un contexto global complejo que ha contraído las inversiones, junto con un cuello de botella en la generación de ‘startups’, que siguen aumentando en número, y una cultura empresarial diferente. «El dinero fácil se ha acabado», explican diferentes expertos.
Los ‘unicornios’ son empresas que alcanzan una valoración de 1.000 millones de dólares (885 millones de euros). Desde que eDreams se convirtió en la primera empresa catalana y del conjunto de España en recibir esta valoración, otras seis compañías – Wallbox, Glovo, Letgo, Adevinta, Perk y Factorial – han alcanzado esta denominación en Catalunya, siendo Factorial la última en 2022.
El director del grado de Administración y Dirección de Empresas de la UOC, Cristian Castillo, afirma que «la fase del dinero fácil se ha acabado», y que las inversiones se han vuelto más exigentes debido a una situación geopolítica y económica que exige modelos de negocio más reales y tangibles. «El dinero se ha vuelto más exigente, hay mucha competencia también con empresas estadounidenses en el mercado, y la situación económica no contribuye a que tengamos muchas inversiones», detalla Castillo.
CUELLO DE BOTELLA
Además de la mayor complejidad, Castillo se refiere a un cuello de botella en la creación de ‘startups’, que sigue aumentando, y todas compiten entre ellas para crecer y lograr una rentabilidad suficiente para ser consideradas ‘unicornios’.
Según datos de Acció, la agencia del Govern de la Generalitat para el crecimiento empresarial, había 2.403 ‘startups’ en Catalunya a cierre de 2025, un 5,2% más que el año anterior y el doble que en 2016, cuando había 1.086 empresas emergentes. «Si ponemos el foco en Catalunya, no podemos decir que no sea un ‘pool’ de atracción», defiende Castillo.
CONSECUENCIAS ASOCIADAS
El senior manager de Startups de Acció, Oriol Sans, explica que en su momento se entendió que la creación de ‘unicornios’ era un hito, ya que «indicaba que el ecosistema había alcanzado una maduración similar al de otras economías», pero enfatiza que la prioridad de la entidad es el impacto en la sociedad. «Queremos más ‘startups’, pero sobre todo que crezcan y tengan impacto», añade Sans. Esto se refleja en los datos de Acció: además del número de empresas emergentes, también ha aumentado su facturación, un 26%, y su plantilla, un 34%, alcanzando más de 30.500 personas.
El responsable de Acció ve una madurez en el mapa de las ‘startups’ en Catalunya, capaces de generar cada vez más ocupación y un impacto de mayor calidad: «No queremos vivir de las rondas de financiación, ya que estas dependen del momento. Queremos apostar por empresas más potentes que puedan vivir de sus clientes».
CULTURA NO ANGLOSAJONA
David Urbano, profesor de economía de empresa de la UAB y experto en emprendimiento, sostiene que la existencia o no de ‘unicornios’ en Catalunya y España no es automáticamente positiva o negativa, debido a la diferencia cultural empresarial con respecto a la anglosajona, donde se originó el concepto. «Las empresas no crecen como quieren, sino como pueden. Aquí puede que no nos interese crecer tanto. Mientras que la mentalidad anglosajona tiende a crear empresas para venderlas, aquí se prioriza la supervivencia a largo plazo», reflexiona Urbano.
A la hora de crear empresas, influyen tanto los factores formales, como procedimientos y costes asociados, como los informales, es decir, las tradiciones y hábitos culturales de las personas, que también afectan las empresas que se fundan. Urbano defiende, de hecho, que no ha habido una ralentización, ya que el número de ‘unicornios’ nunca ha superado los 2, 3 o 4, al igual que la presencia de grandes ‘business angels’.
EL PRÓXIMO UNICORNIO
Para Cristian Castillo, la próxima empresa que pueda alcanzar una valoración de 1.000 millones debe compartir dos características: tener capacidad de adaptación y resiliencia, y ser una empresa «de futuro». «En los últimos años, todo lo tecnológico y asociado a la IA ha generado expectativas y proliferación de ‘startups'», explica Castillo, señalando que este sector, junto con el de la salud, es de los más atractivos para los inversores.
Coincide Urbano en que las empresas deben tener una orientación tecnológica y capacidades dinámicas, de adaptación y resiliencia, además de un equipo competitivo, ambición y formación continua. Desde Acció, Sans sitúa el sector sanitario en el centro, pues es uno de los que concentra un mayor número de ‘startups’ en Catalunya, aunque no descarta que el próximo unicornio pueda surgir de un ámbito más inesperado: «Un ‘unicornio’ puede estar relacionado con un sector en el que eres fuerte, pero a veces también puede generar un nuevo sector».
