Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han lanzado este lunes un ataque contra el mayor centro petroquímico de Irán, en Asaluyé, próximo al yacimiento de gas de South Pars, según ha anunciado el propio ministro de Defensa, Israel Katz.
En un videomensaje, el ministro israelí ha confirmado el ataque, asegurando que ha dejado «fuera de servicio» este centro que, según estima Israel, procesa en torno al 50% de productos petroquímicos de Irán. Este bombardeo llega en paralelo con el ataque a otra planta cercana, lo que hace que Israel haya golpeado el 85% de la capacidad de producción petroquímica de la República Islámica. «Esto supone un golpe económico de miles de millones de dólares para el régimen iraní», ha indicado.
Katz ha señalado que, junto al primer ministro, Benjamin Netanyahu, se ha ordenado al Ejército israelí que continúe con los ataques «de alta intensidad» contra las «infraestructuras nacionales» de Teherán.
Por su parte, las autoridades de Irán han denunciado el ataque contra el centro petroquímico de Asaluyé. «La coalición israelí-estadounidense lanzó el lunes ataques contra instalaciones petroquímicas en Asaluyé, el centro energético del sur de Irán, dirigiéndose específicamente contra las plantas petroquímicas de Jam y Damavand», ha informado la agencia de noticias Mehr.
Estas plantas son próximas al yacimiento de gas de South Pars, que es el más grande del mundo, y que ya fue objeto de ataques por parte de Israel el pasado 18 de marzo. La escalada de ataques llega en un momento en que Irán está apurando el plazo dado por Estados Unidos para cerrar un acuerdo que detenga la guerra a cambio de la reapertura del paso de Ormuz. Este pacto parece ahora lejano, después de que Teherán haya rechazado los ultimátum de Donald Trump, afirmando que son «incompatibles» con mantener negociaciones.
