Almería, 8 abr. (EUROPA PRESS) – La ampliación de la autopsia practicada al cuerpo de Lucas, el niño de cuatro años presuntamente asesinado por su madre B.Y.B.O. y la pareja sentimental de esta, J.D.R.C., en diciembre de 2025 en Garrucha (Almería), ha concluido que la causa última de la muerte fue un traumatismo abdominal «violento». Este traumatismo se habría producido en el contexto de un «politraumatismo», lo que dio lugar a un desgarro a nivel hepático que provocó un shock hemorrágico.
Así se desprende del informe consultado, en el que los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) de Almería se ratifican en su pericia del pasado 21 de enero respecto a las causas de la muerte del pequeño. Esto contrasta con la versión mantenida por la defensa de la pareja de la madre, que atribuía las lesiones a un vigoroso «sobado» en la zona abdominal, en el marco de una práctica de curanderismo para aliviar dolores de estómago en el menor.
Solicitud de ampliación de autopsia
La titular de la Plaza 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vera (Almería) solicitó esta ampliación de autopsia a petición de la Fiscalía y las defensas, con el objetivo de concretar «la acción directa o última» que llevó a la muerte del niño en el marco de la instrucción por presuntos delitos de asesinato y maltrato.
El pronunciamiento forense emitido a finales de enero ya había determinado que el niño sufrió un shock hipovolémico y un desgarro hepático que le llevó a su fallecimiento en cuestión de horas, durante la jornada en que su cuerpo fue trasladado desde su vivienda a un búnker abandonado en la playa de Garrucha, donde fue localizado por las autoridades.
Lesiones antiguas y presunto maltrato
Los peritos también amplían su exploración para atestiguar la presencia de lesiones «antiguas» que, bajo la tesis de la Fiscalía, podrían corresponderse con maltratos previos a la fecha del fallecimiento del niño. El informe señala la existencia de una serie de lesiones «antiguas» a nivel óseo, especialmente en la zona del costado y de la pierna izquierda, que podrían haberse producido entre tres y seis semanas antes, de acuerdo con las estimaciones derivadas de la exploración.
Este «conjunto lesional» se habría producido de manera «traumática», con medios compatibles con puñetazos, patadas o con algún objeto contundente en zonas concretas del cuerpo. Además, no se descarta que las lesiones se hubieran podido producir de manera «indirecta», es decir, «lanzando, empujando o proyectando al menor sobre una superficie rígida».
El informe incluye también un documento médico con fecha del 19 de octubre del pasado año, que da cuenta de la asistencia sanitaria al menor tras haber sido «agredido por la pareja» de B.Y.B.O., señalando hematomas en piernas, abdomen, tórax y espalda, así como lesiones de mordisco en el hombro derecho y en una mejilla.
Contexto familiar y judicial
Cabe recordar que J.D.R.C. ya contaba con una sentencia por malos tratos en el ámbito de la violencia hacia la mujer, dictada el 20 de octubre —un día después de la asistencia médica—, por la cual se le había prohibido comunicarse y acercarse a B.Y.B.O. y a su hijo Lucas. No obstante, los tres continuaron «conviviendo juntos en una habitación arrendada» en Garrucha, debido a que otros inquilinos ocupaban las habitaciones contiguas.
La fiscal no descarta que el investigado hubiera «golpeado de forma reiterada y recurrente» al menor «en presencia» de su madre en esa habitación donde residían «sin que la madre lo hubiera impedido».
