CIUDAD REAL, 5 de mayo. (EUROPA PRESS) – El juicio por la presunta agresión con una katana, que tuvo lugar en febrero de 2024 en Ciudad Real, comenzó este martes en la Audiencia Provincial. Las versiones ofrecidas por los acusados y la víctima son completamente opuestas.
Padre e hijo, que se encuentran sentados en el banquillo, negaron haber intentado matar a la víctima y afirmaron que no portaban una katana durante los hechos. El hijo alegó que la riña se desencadenó después de que «15 o 20 personas» reventaran la ventana de su vivienda y esparcieran gas pimienta en el interior desde la calle, en el barrio de San Antón. Al salir para escapar del gas pimienta, él, su padre y su hermano tomaron palos y bates por temor a lo que les pudiera hacer el grupo que se hallaba afuera.
El acusado explicó que el arma que portaba su hermano —que no está imputado en el juicio— era una espada que había ganado en una tómbola y que la tenían como adorno, defendiendo que su reacción fue para evitar ser amedrentados. Cedió además que no hubo agresión en los términos recogidos por la acusación, asegurando que no se causaron lesiones a la víctima y rechazando haber instigado a su padre con gritos como «papá, mátala».
Por otro lado, el padre, quien afirmó haber sentido miedo aquella noche, describió un contexto de enfrentamiento entre familias, responsabilizando a su hijo menor de edad. Sin embargo, sugirió que fue su hermano quien cometió la agresión, una afirmación que no hizo en su declaración policial tras su detención.
La víctima, quien había sido familia política de los acusados, presentó una versión diferente, identificando taxativamente a padre e hijo como los autores de la agresión. Aseguró que ambos la persiguieron y escuchó al hijo pedir a su padre que la matara. También aclaró que el menor, al que los acusados intentan implicar, no se acercó a ella en ningún momento, insistiendo en que eran los dos procesados quienes tenían la intención de acabar con su vida. Además, mencionó que el enfrentamiento surgió por una supuesta «deuda» relacionada con la venta de drogas.
Durante la vista, el padre fue expulsado de la sala por el presidente del tribunal, tras interrumpir repetidamente la declaración de la víctima, a la que acusó de «inventarse cuentos». Finalmente, el juicio fue declarado visto para sentencia.
LA FISCALÍA PIDE OCHO AÑOS Y MEDIO DE PRISIÓN
La Fiscalía sostiene en su escrito que los dos procesados actuaron de forma conjunta con la intención de acabar con la vida de la víctima, a quien persiguieron y atacaron con un arma blanca de tipo katana, causándole una herida profunda en el muslo que requirió intervención quirúrgica urgente.
El Ministerio Público clasifica los hechos como un delito de tentativa de homicidio con la agravante de abuso de superioridad, solicitando para cada uno de los acusados, que actualmente se encuentran en prisión provisional, una pena de 8 años y 6 meses de prisión. Además, pide la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima durante diez años y reclama indemnizaciones por las lesiones y secuelas sufridas, así como la cobertura de los gastos sanitarios derivados de la atención médica recibida.
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