El escritor franco-libanés Amin Maalouf ha sido galardonado con el Premio Convivencia en su vigésima edición. El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, destacó en su intervención la importancia de este reconocimiento, señalando que se trata de un «reconocimiento absolutamente merecido» por su trayectoria vital, su obra literaria monumental y su compromiso inquebrantable con los valores universales, los derechos humanos y la dignidad de la persona.
Vivas enfatizó el valor de la convivencia, describiéndola como «una realidad evidente, una de nuestras claves existenciales» y un bien que debemos proteger. En su discurso, mencionó que en la ciudad se vive la convivencia de manera palpable, destacando el repique de campanas en las iglesias, las llamadas a la oración de las mezquitas y las actividades en las sinagogas, lo que se refleja como un ejemplo de diversidad cultural.
El presidente considera que la convivencia es un «bien muy valioso, pero frágil» que requiere ser protegido. Además, elogió a Amin Maalouf como un «pensador profundo, solvente y brillante», fundamental para entender «la aventura humana». En una de las reflexiones del escritor, Vivas citó: «Para el ser humano, el destino es como el viento para el velero. Quien está al timón no puede decidir de dónde sopla el viento, pero sí puede orientar la vela, lo que puede llevar a buen puerto a un marino audaz».
La sociedad ceutí, actor principal en la convivencia
Vivas también dedicó una parte de su discurso a resaltar el papel crucial de la sociedad ceutí, describiéndola como «madura, sensata y pragmática», consciente de que «o convivimos juntos o juntos naufragamos». Destacó así la importancia de una comunidad que abraza su historia, presente y futuro, sumando diversas culturas que, en su conjunto, forman parte de un mismo corazón. Esta visión de unidad y respeto entre las diferentes identidades es clave para construir un entorno donde la convivencia florezca.
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