La Comunidad de Madrid presenta un alentador panorama académico, con un 95,1% de aprobación en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) para este curso. Esto se traduce en un total de 34.921 jóvenes que han logrado superar la prueba, según datos proporcionados por Javier Acevedo, vicerrector de Estudios Oficiales de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).
Resultados por Áreas de Conocimiento
En una reciente rueda de prensa, Acevedo destacó que los resultados obtenidos son comparables a los de años anteriores. La rama de Ciencia y Tecnología se destaca con un 97% de estudiantes aprobados, mientras que en el área de Humanidades y Ciencias Sociales, la tasa de aprobación se sitúa en un 91,5%. En términos generales, el porcentaje de aprobados baja hasta el 83,8%.
Este año, se matricularon un total de 42.047 estudiantes, lo que representa un incremento del 4,74% en comparación con el curso anterior. En la fase de admisión, se presentaron 38.519 estudiantes, mientras que 36.864 participaron en la fase de acceso. Desglosando los datos, 34.984 alumnos provienen de Bachillerato y 3.535 de Formación Profesional (FP).
Con respecto a la elección de materias, la mayoría de los estudiantes se inclinó por dos asignaturas en la fase de admisión, alcanzando un 72,5%. Por otro lado, un 19,4% optó por una sola materia y un 8% eligió tres.
Además, se han solicitado 4.891 adaptaciones, lo que representa un 11,8% del total de matriculados. Acevedo también mencionó que el número de solicitudes de adaptación ha aumentado aproximadamente en un 360% desde el año 2020.
Medidas Contra el Fraude Académico
Este año ha marcado un hito en la implementación de medidas de seguridad en los exámenes, ya que los seis centros universitarios de la región han hecho uso de detectores de radiofrecuencia. Esta decisión responde a la creciente preocupación por el fraude académico en entornos digitales y ha sido bien valorada, aunque Acevedo no proporcionó detalles sobre la detección de incidentes durante los exámenes realizados la semana pasada.
El vicerrector enfatizó la importancia de transmitir un mensaje claro respecto a la tolerancia cero hacia el fraude, afirmando que este mensaje caló hondo entre los estudiantes. Como anécdota, contó que muchos estudiantes se recordaban mutuamente la necesidad de apagar sus teléfonos móviles antes de comenzar la prueba, lo que denota la seriedad con que se abordó este aspecto.
El dispositivo de detección está diseñado para identificar móviles encendidos y otros objetos que podrían ser utilizados para hacer trampas, con el objetivo de no perturbar el ambiente del aula durante los exámenes. Si un vocal del aula detecta un teléfono encendido, el dispositivo emite una vibración.
En caso de duda sobre a quién pertenece el dispositivo, se recoloca en otro lugar del aula. No obstante, se sigue un protocolo estricto: marcar el examen y permitir que el estudiante continúe la prueba, garantizando así su presunción de inocencia.
