
El Papa León XIV ha realizado una emotiva homilía en Santa Cruz de Tenerife el pasado 12 de junio, agradeciendo a las Islas Canarias por su acogida a personas migrantes. Durante su discurso, hizo un llamado a los fieles para que abran sus corazones y compartan un «mar de amor», especialmente en un contexto en el que muchos enfrentan riesgos significativos en sus travesías migratorias.
En un evento que congregó a aproximadamente 35.000 asistentes, según fuentes de la diócesis, el pontífice destacó la ubicación geográfica de Canarias, que se encuentra en el cruce de numerosas rutas migratorias. León XIV enfatizó la necesidad de acoger a aquellos que llegan en busca de seguridad, instando a la congregación a no dejarse llevar por aquellos que especulan sobre la desesperación ajena.
«NINGÚN SER HUMANO ES UNA ISLA»
Durante el último acto masivo de su viaje a España, que comenzó el 6 de junio y lo llevó por Madrid, Barcelona y las Islas Canarias, el Papa remarcó que «ningún ser humano es una isla». También mencionó el contraste evidente entre el drama migratorio y el turismo, alertando sobre el peligro de reducir todo a «comercio y beneficio».
En este sentido, invitó a los asistentes a reflexionar sobre la «vocación turística de Tenerife», instando a valorar profundamente el corazón de quienes eligen la isla como destino de vacaciones, así como a aquellos que viven y trabajan allí en contacto con visitantes de diversas culturas.
León XIV planteó preguntas significativas sobre la búsqueda del ser humano, subrayando la importancia de responder a dicha búsqueda desde una perspectiva que no se limite a lo económico. «¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su fe de manera no engañosa?», cuestionó el pontífice, resaltando que es crucial, especialmente para quienes se dejan guiar por el Evangelio, evitar la reducción de las relaciones humanas a meras transacciones comerciales.
Finalmente, el Papa León XIV instó a todos a prestar atención a los adolescentes, jóvenes, ricos, pobres, residentes y visitantes, con un enfoque que trascienda las apariencias. «Que se respire entre ustedes que Dios es amor», concluyó, dejando un mensaje claro sobre la importancia de la inclusión y el amor en las comunidades.
