Soldados nepalíes en Katmandú el pasado 6 de septiembre. EFE/EPA/Narendra Shrestha
Katmandú (EFE) – Al menos seis personas murieron este lunes en Katmandú en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad durante las protestas encabezadas por miles de jóvenes de la denominada “Generación Z” contra la corrupción y el veto de redes sociales en Nepal. Una de las víctimas falleció por la mañana en el Hospital Civil de Baneshwar, mientras que otras cinco murieron posteriormente en el mismo centro y en el National Trauma Centre, donde eran atendidas por heridas de bala en la cabeza y el pecho, según señalaron responsables hospitalarios al diario ‘The Katmandú Post’.
El Gobierno impone el toque de queda en Katmandú
El Gobierno de Nepal impuso el toque de queda en varias zonas de Katmandú después de que las protestas derivaran en violentos enfrentamientos con la policía. La Oficina de Administración del Distrito de Katmandú anunció que el toque de queda estaría en vigor desde las 12:30 hasta las 22:00 hora local (06:45 a 16:15 GMT). La medida se adoptó después de que los manifestantes rompieran las áreas restringidas durante la intensificación de las protestas.
Las fuerzas de seguridad utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud, mientras que los manifestantes respondieron lanzando botellas de agua y coreando lemas contra el Gobierno.
“Un ataque directo a la libertad de expresión”
Los miles de activistas de la denominada “Generación Z” salieron a la calle para protestar por la prohibición gubernamental de 26 plataformas de redes sociales no registradas, entre ellas Facebook, Instagram y X. Los manifestantes, que portaban pancartas condenando la corrupción, consideran el bloqueo “un ataque directo a la libertad de expresión”.
Además, las protestas reflejan un descontento más amplio con la corrupción sistémica, con jóvenes nepaleses utilizando etiquetas como #nepobabies para criticar el lujoso estilo de vida de las familias de las élites políticas. El país se ha enfrentado a una creciente inestabilidad política y social en 2025, marcada por protestas generalizadas impulsadas por la frustración pública.
