El Gobierno de Canarias ha comenzado a preparar la candidatura del archipiélago para albergar el Centro Nacional de Vulcanología, proponiendo que La Palma sea la sede administrativa y Tenerife actúe como una subsede centrada en el conocimiento científico.
Detalles de la propuesta
Sergio Rodríguez, presidente del Cabildo de La Palma, destacó que la idea es similar al modelo del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), que también cuenta con sedes compartidas, pero en un orden inverso. La propuesta se formalizará a través de un convenio entre ambas instituciones.
Si la candidatura canaria es seleccionada, la sede administrativa será construida en El Paso. Esta parcela, ubicada cerca del volcán, ya ha sido adquirida por el Ayuntamiento con fondos del Cabildo.
Refuerzo en las opciones de candidatura
El presidente palmero subrayó que con esta candidatura conjunta se busca «reforzar las opciones». Explicó que la decisión del Estado se tomará en un proceso de concurrencia basado en criterios y parámetros objetivos, siendo una de las condiciones principales que la ubicación esté en un territorio volcánico.
Rodríguez también indicó que «no se entendería» que el centro nacional no estuviera en Canarias, considerando los recientes eventos volcánicos en La Palma, incluido el de ‘Tajogaite’, y la actividad sísmica en el Teide, donde se han registrado enjambres sísmicos.
Contribuciones científicas en Tenerife
En este contexto, el presidente destacó la importante labor científica que se realiza en Tenerife a través de instituciones como el Involcan y el ITER (Instituto Técnico de Energías Renovables). Rodríguez es optimista y cree que la candidatura conjunta «es mucho más fuerte que ir por separado», valorando el «trabajo silencioso» que las tres administraciones han realizado para elaborar esta propuesta.
Con la preparación de esta candidatura, Canarias no solo busca consolidar su papel en la investigación volcánica, sino también potenciar el desarrollo científico y tecnológico en la región, contribuyendo así al bienestar y seguridad de sus habitantes.
