La alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, ha solicitado al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones “reducir de 350 a 200 el número de plazas” del futuro Centro de Protección Internacional de Refugiados de Arana. Según Etxebarria, esta medida permitiría que el centro “se ajuste mejor a la capacidad operativa de recursos y servicios sociales de la ciudad, en caso de que sea necesario prestar algún servicio a las personas refugiadas”.
En una rueda de prensa celebrada el 12 de septiembre de 2025, Etxebarria reveló que había solicitado esta reducción en persona durante una reunión con la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, el lunes anterior. La disminución en el número de personas a acoger es parte de tres peticiones que la alcaldesa presentó a la ministra para “mejorar” diversos aspectos relacionados con el futuro centro.
Una de las solicitudes más relevantes incluye “una mayor coordinación” entre el Ministerio de Migraciones y el Gobierno Vasco, dado que Euskadi tiene competencias en áreas como itinerarios de acogida, integración, permisos de trabajo y educación en materia migrante. Etxebarria subrayó que “es necesario mejorar estos cauces de colaboración”.
Además, solicitó que algunas dependencias del centro, como la zona deportiva, biblioteca y el espacio social, puedan ser utilizadas por los vecinos, lo que podría “ayudar a la integración de los refugiados y facilitar la participación de entidades y vecinos de la zona”. Estas propuestas, según la alcaldesa, están “consensuadas” con la Delegación y Subdelegación del Gobierno en el País Vasco, y espera que sean atendidas, ya que se sintió “escuchada y atendida” por la ministra.
«NO ES UN CENTRO DE DELINCUENTES»
Etxebarria también aclaró que un centro de protección internacional “no es un centro de delincuentes”, como algunas voces de la extrema derecha han intentado comunicar. “Es un recurso para personas y familias que necesitan ayuda y protección”, afirmó. Aseguró que el centro debería ser un lugar donde las personas vulnerables reciban techo, atención y ayuda para reconstruir sus vidas con dignidad.
La alcaldesa argumentó que el centro es un lugar que “quiere trasladar esperanza a quien se ve obligado a salir de su país, víctima de una guerra o perseguido por sus ideas políticas o condición sexual”. Insistió en la vulnerabilidad de estas personas que deben abandonar sus hogares, dejando atrás pertenencias y recuerdos, buscando un futuro mejor en el extranjero.
Finalmente, Etxebarria destacó la importancia de contar con infraestructuras “diseñadas y bien planificadas” que ofrezcan ayuda, atención profesional, acompañamiento, formación y asistencia jurídica a las personas refugiadas. Recalcó que “Vitoria es una ciudad solidaria que nunca ha dado la espalda a quienes abandonan su lugar en busca de un futuro mejor”, recordando que en las décadas de los 60, 70 y 80, la ciudad acogió a miles de migrantes de otras provincias de España.
