El Museo Marítimo de Bilbao-Itsasmuseum acogerá hasta el próximo 9 de noviembre la exposición «Mujeres que tejieron la historia: un reconocimiento a la mujer en el trabajo durante los siglos XIX y XX», que rinde homenaje a los oficios femeninos «invisibilizados» durante el desarrollo económico de Bizkaia, a través de las miradas artísticas de la fotógrafa Tere Ormazabal y la pintora Esperanza Yunta.
El director de Itsasmuseum, Jon Ruigómez, junto a las artistas Esperanza Yunta (pintora grabadora) y Tere Ormazabal (fotógrafa), ha presentado esta muestra, que busca «rescatar y visibilizar el papel de la mujer en el ámbito laboral durante los siglos XIX y XX». Han destacado que este proyecto otorga protagonismo a mujeres anónimas de Bizkaia que, a finales del siglo XIX y a principios del XX, desempeñaron un papel fundamental en la construcción de la sociedad actual. «Trabajaron arduamente, a menudo en contextos de pobreza, y su esfuerzo fue clave en la industrialización, dejando un legado incuestionable», han resaltado.
La representación artística de los trabajos más duros y, frecuentemente, menos reconocidos y valorados de la época atraviesa toda la exposición. En las 31 obras expuestas —13 de Esperanza Yunta y 19 de Tere Ormazabal—, la pintura y la fotografía se presentan como «dos disciplinas que se complementan y dialogan, ofreciendo al público una visión plural sobre las mujeres trabajadoras que, como tantas veces, fueron relegadas al olvido histórico», han puntualizado los organizadores.
DOS LENGUAJES, UN MISMO MENSAJE
La muestra se plantea como «un único proyecto con dos almas artísticas». Tere Ormazabal se aproxima a los oficios a través de la fotografía artística contemporánea, mientras que Esperanza Yunta utiliza técnicas mixtas —pintura, collage y elementos encontrados en la ría, como hierros o maderas— para evocar la memoria de estas mujeres. Ambas autoras se inspiran en los trabajos que las mujeres comenzaron a desempeñar fuera del hogar a finales del siglo XIX y principios del XX. En sus obras aparecen baserritarras, sardineras, sirgueras, cargueras, carboneras, costureras, cigarreras, obreras, prostitutas, lavanderas o planchadoras, todas representadas de manera artística y personal.
Este proyecto busca «subrayar la creciente conciencia sobre la falta de representación femenina en los relatos históricos, ya que la ausencia de estas voces no solo empobrece la narrativa, sino que priva a la historia de una perspectiva esencial: la femenina», han añadido. «Mujeres que tejieron la historia» reivindica a las mujeres como «protagonistas activas de la sociedad». La exposición incorpora un audiovisual que entrelaza imágenes históricas procedentes de los Archivos Municipales de Bilbao, Bermeo, Muskiz, Lekeitio, Galdakao y Plentzia, así como del Euskal Museoa y el Museo de la Minería del País Vasco, con obras de las artistas participantes.
La cuidadosa selección de documentos, integrada visualmente con las piezas de la muestra, aporta «un contexto histórico y una narrativa emocional que enriquecen y profundizan el discurso expositivo», han remarcado los responsables del museo.
AUTORAS
Para Esperanza Yunta, el proyecto nace de «una reflexión personal sobre la importancia de la ría en el desarrollo de Bilbao y sobre el papel de las mujeres en ese proceso industrial, económico y social». Yunta describe a las protagonistas de su obra como «mujeres Luna, mujeres en la sombra que escribieron, resistieron, amaron, desafiaron las normas». Añadiendo que «muchas fueron silenciadas por ser mujer y trabajaron con el mismo esfuerzo que los hombres, pero cobrando apenas un tercio de su jornal».
En su trayectoria artística, Tere Ormazabal ha explorado el bodegón como forma de expresión. En esta exposición, vuelve a centrarse en él, enfatizando la importancia de los objetos ligados a los oficios de las mujeres. Aíslando elementos cotidianos, como las redes de las rederas, los cigarros de las cigarreras o el delantal de las criadas, Ormazabal les confiere una dimensión artística.
Según han destacado desde el museo bilbaino, lo que a menudo pasa desapercibido adquiere personalidad y relevancia, transformándose en símbolo de la historia y el esfuerzo de estas mujeres, y dejando de ser meramente funcional para pasar a poseer una belleza intrínseca. En sus composiciones, Ormazabal resalta esta estética y las convierte en piezas que invitan a la contemplación.
