El Museo Guggenheim Bilbao inaugurará el 14 de octubre de 2025 una exposición cronológica dedicada a la artista francoportuguesa Maria Helena Vieira da Silva, que estará abierta hasta el 22 de febrero de 2026. La muestra exhibe un total de 67 obras realizadas entre 1930 y 1980, organizadas en ocho secciones, donde la artista explora los límites del espacio arquitectónico desde el prisma de la abstracción y el concepto tridimensional.
Título de la exposición
Titulada ‘Maria Helena Vieira da Silva: Anatomía del espacio’, la exposición ha sido presentada por la directora general del Guggenheim, Miren Arzalluz, y la comisaria de la muestra, Flavia Frigeri. Ambas han destacado la capacidad de la artista para abordar una «exploración en profundidad» de la evolución del lenguaje visual en torno a «la idea del espacio como eje de composiciones que presentan estructuras laberínticas, ritmos cromáticos y perspectivas fragmentadas».
Análisis de la exposición
La muestra profundiza en «los momentos clave» de la carrera de Vieira da Silva (1908-1992) desde la década de 1930 hasta finales de 1980, haciendo hincapié en su interés por el espacio arquitectónico. A través de su obra, la artista «desdibujó las fronteras entre paisajes urbanos reales e imaginarios», superando las referencias formales a la cultura visual portuguesa y a movimientos de vanguardia como el cubismo y el futurismo.
Durante su trayectoria, Vieira da Silva desarrolló «un lenguaje pictórico único», donde «la fisicidad del espacio se funde con las implicaciones del tiempo y la memoria», caracterizándose por elementos como los cuadrados y rombos en forma de dameros infinitos.
Trayectoria de Maria Helena Vieira da Silva
Nacida en Lisboa, Vieira da Silva se formó en su ciudad natal y posteriormente en París, donde la idea del espacio se consolidó como tema central de su obra. Desde sus primeros trabajos, se refleja su interés por la arquitectura y el movimiento, eliminando la distinción entre figura y fondo.
Inspirada por sus estudios de escultura y anatomía humana, así como por maestros como Cezanne y Bonnard, combinó tradiciones con modernidad, desarrollando un lenguaje pictórico en el que confluyen espacio, tiempo y memoria.
La comisaria Flavia Frigeri ha añadido que la selección de obras es cronológica y abarca seis décadas, con especial atención a sus tres primeras décadas artísticas en las que «halló su lenguaje personal».
Además, se destacó que «Vieira da Silva, a diferencia de otras mujeres artistas casadas con creadores, no se vio eclipsada por su esposo, el pintor Arpad Sznes». Por el contrario, su devoción a la pintura fue celebrada por su marido a través de numerosos retratos que realizó de ella trabajando.
Recorrido de la exposición
El recorrido comienza con una sección que explora la relación de Vieira da Silva con Arpad Szenes a través de sus retratos recíprocos, mostrando una conexión personal y artística profundamente simbiótica.
La segunda sección se adentra en el estudio-taller, escenario de sus reflexiones sobre el espacio arquitectónico. En la siguiente parte, ‘Jaque mate: bailarines, ajedrecistas y jugadores de cartas’, se presentan obras que abordan temáticas de los jugadores de ajedrez como metáforas de la existencia.
La cuarta sección, marcada por la Segunda Guerra Mundial y su exilio en Brasil, presenta obras impregnadas de dolor y tensión reflejando la tragedia humana de la época. La quinta sección se centra en su regreso a París, mientras que la sexta, ‘Ciudades: reales e imaginarias’, examina cómo transformó la ciudad en un objeto de estudio visual.
Finalmente, la última sección, ‘Tonos de blanco’, muestra obras que destacan el papel del color blanco en sus investigaciones pictóricas a lo largo de su carrera. Estas piezas evocan momentos significativos en el viaje artístico de Vieira da Silva a través de la abstracción.
