
MADRID, 28
El alcance de dos trenes de alta velocidad entre Urda y Los Yébenes (Toledo) ha dejado al menos 64 fallecidos y 80 heridos, convirtiéndose en el segundo accidente más grave de tren desde el año 2013. En ese entonces, un Alvia que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol descarriló en Angrois, provocando la muerte de 80 personas y 145 heridos.
Este nuevo accidente ferroviario supera al sucedido el pasado 18 de enero, cuando un tren de Iryo que partió de Málaga descarriló en los desvíos de entrada de vía 1 de Adamuz, invadiendo la vía contigua donde circulaba un Alvia que había salido de Atocha con destino a Huelva. Al colisionar, también descarriló el Alvia, resultando en 46 fallecidos y 152 heridos. Actualmente, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) investiga la tragedia.
Tres días después del accidente de Adamuz, un muro de contención cayó sobre un convoy de Rodalies de la línea R4 entre Gelida y Sant Sadurní (Barcelona), causando la muerte del maquinista y 37 heridos más. En total, el año 2026 deja al menos 111 fallecidos entre los tres accidentes, aunque esta cifra podría crecer a medida que continúen los trabajos este miércoles en Urda.
HISTÓRICO DE ACCIDENTES DE TREN
Hace diez años, el 9 de septiembre de 2016, en el término municipal de O Porriño (Pontevedra), cuatro personas perdieron la vida al descarrilar un tren que cubría la ruta Vigo-Oporto, a pocos metros de entrar en la estación. En Vacarisses (Barcelona), el 20 de noviembre de 2018, un hombre de 36 años murió tras el descarrilamiento de un tren de la R4 de Rodalies, provocando además 44 heridos leves.
Un año después, el 8 de febrero de 2019, dos trenes chocaron frontalmente en la línea de Rodalies R4, provocando la muerte de la maquinista de uno de ellos, una mujer de Córdoba de 26 años. Asimismo, el 2 de junio de 2020, una colisión entre un tren Alvia y un todoterreno que cayó sobre la vía dejó dos fallecidos: el conductor del vehículo, de 89 años, y un maquinista en prácticas de 32 años. El 16 de mayo de 2022, otro choque entre un tren de mercancías y otro de pasajeros en Sant Boi de Llobregat (Barcelona) resultó en la muerte del maquinista y 85 heridos leves.
LA TRAGEDIA EN CHINCHILLA
El último accidente de tren producido antes de la tragedia del Alvia en Santiago ocurrió en junio de 2010, cuando 12 personas fallecieron al ser atropelladas por un Alaris que cubría la ruta Alicante-Barcelona, mientras cruzaban un paso indebido en Castelldefels. En enero de 2001, 12 inmigrantes ecuatorianos murieron al ser arrollada la furgoneta en la que viajaban en un paso a nivel situado en el municipio murciano de Lorca.
El choque frontal de un Talgo y un tren de mercancías provocó 19 muertos en junio de 2003 en Chinchilla (Albacete). En marzo de 2004, seis jóvenes fueron arrollados en un paso a nivel sin barrera en Martín de Yeltes, Salamanca. En mayo del mismo año, cinco bolivianos fallecieron al ser arrollados por un tren cerca de la estación de ferrocarril de Hellín (Albacete). El 21 de agosto de 2006, otro accidente dejó 7 muertos al descarrilar un Intercity en Villada (Palencia).
OTROS ACCIDENTES
Un siniestro con más víctimas mortales en el siglo XX tuvo lugar en enero de 1944 cuando un correo expreso, que realizaba un trayecto entre Madrid y Galicia, chocó contra una locomotora, resultando en 78 fallecidos y 75 heridas. En 1972, el descarrilamiento del ferrobús de la línea Cádiz-Sevilla provocó 77 muertos.
El año 1980 estuvo marcado por dos choques de gran magnitud: en julio, 17 personas fallecieron en el choque frontal del Talgo Barcelona-Madrid con un mercancías detenido en la entrada del estación Torralba del Moral (Soria). En septiembre, un tren Madrid-Valencia colisionó con un autobús de transporte regular en un paso a nivel con las barreras levantadas, superando los 27 muertos entre los pasajeros del autocar, mientras que los viajeros del tren salieron ilesos.
En enero de 1981, el choque frontal entre un tren TER procedente de Burgos y una locomotora dejó 7 muertos. Ese año, un tren arrolló una furgoneta en un paso a nivel con barreras, causando 6 fallecidos. En septiembre de 1984, otra colisión entre un tren y un vehículo causó 9 muertos en Villajoyosa (Alicante).
El 88 fue un año trágico con accidentes como el choque en Valladolid entre los expresos ‘Cantabria’ y ‘Costa Vasca’ con 8 muertos, y otro accidente con 15 fallecidos, entre ellos diez niños de 3 a 5 años y cuatro maestras, al ser arrollados en un paso a nivel sin barrera en Juneda (Lérida).
En 1989, cinco viajeros murieron al chocar el Talgo Madrid-Gijón con un mercancías en la estación de Arévalo (Ávila). En julio de 1990, seis personas murieron al colisionar el Intercity Zaragoza-Madrid en la localidad madrileña de Alcalá de Henares con una viga suelta de un mercancías que circulaba en sentido contrario.
Durante los años 90, se registraron tres accidentes ferroviarios significativos, con 12 muertos en agosto de 1993, 7 fallecidos en noviembre de 1994 y 5 muertos en febrero de 1995, además de 18 fallecidos en marzo de 1997.
