El director de la Oficina Antifrau de Catalunya (OAC), Miguel Ángel Gimeno, ha realizado su última comparecencia antes de dejar el cargo por el fin de su mandato. Este evento tuvo lugar en Barcelona el pasado 16 de octubre, con la presencia de medios y miembros de la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament.
Durante su intervención, Gimeno destacó la «explosión» de denuncias recibidas por parte del ente que preside y alertó acerca de la tensión que esta situación está generando dentro de la OAC. Asimismo, presentó un repaso de las actuaciones de la Oficina Antifrau en los nueve años que ha estado al frente y expuso la Memoria de 2024.
Gimeno informó que en 2016, la Oficina comenzó su labor con 174 denuncias nominales y estimó que este año se superarán las 2.000. Atribuyó este aumento a la reciente posibilidad de presentar denuncias anónimas y mencionó: «¿Cuál es el problema? Que también se puede morir de éxito en este aspecto».
El director saliente subrayó la necesidad de cambiar la manera de trabajar ante el incremento de denuncias, que ha intensificado la presión sobre la Oficina. En este contexto, solicitó a los partidos políticos que lleguen a un acuerdo sobre unos nuevos presupuestos que permitan hacer frente a este crecimiento de manera efectiva.
«Nos hemos dado cuenta de que han cambiado las circunstancias de tal manera que es imposible que la Oficina pueda continuar con este crecimiento», lamentó Gimeno, quien también hizo énfasis en que es el Parlament el que debe decidir el futuro de la OAC. Añadió que es esencial fortalecer el liderazgo institucional, impulsar una cultura de integridad en las instituciones públicas y mejorar la protección de los alertadores.
DESPEDIDA
Al ser interrogado acerca de su comparecencia, Gimeno mencionó que ha sido «una despedida», ya que ha cumplido los nueve años de mandato sin posibilidad de continuación o prórroga. Expresó que su sucesor basará su trabajo en las propuestas realizadas por la OAC para mejorar la protección de los alertadores.
En respuesta a si siente un mal sabor de boca por el caso de la antigua DGAIA, Gimeno aseguró que «no» y destacó que han trabajado extensamente en este asunto, que sigue en curso.
GRUPOS PARLAMENTARIOS
La diputada del PSC, Ivana Martínez, celebró que la memoria de 2024 revela que la Oficina se ha consolidado «en un contexto en el que la corrupción y su percepción continúan siendo muy altas».
Por parte de Junts, Glòria Freixa enfatizó que la apuesta por la OAC «debería ser irrenunciable para todos los partidos políticos».
Marta Vilalta, de ERC, pidió que se refuerce el papel de esta institución, a la que calificó como «una herramienta imprescindible para el sistema de integridad de Catalunya».
El diputado del PP, Pau Ferran, destacó la necesidad de «defender mucho más y mejor» a los alertadores para ser líderes en la lucha contra la corrupción.
Por último, Javier Ramírez, de Vox, criticó que la Oficina no cumple con los plazos de resolución y que «no protegen a los alertadores». Mientras tanto, Dani Cornellà, de la CUP, expresó su preocupación por el incremento de denuncias y la percepción de que en Catalunya «hay mucha o bastante corrupción».
