Lima (EFE).- El primer ministro de Perú, Ernesto Álvarez, solicitó este miércoles el voto de confianza al Congreso, donde aseguró que el eje del nuevo Gobierno de transición que encabeza el presidente interino José Gerí es la lucha contra la criminalidad y la recuperación de la autoridad del Estado, en un contexto de crisis de confianza de los ciudadanos hacia sus autoridades.
«El mandato político y moral de este Gobierno es recuperar en este corto tiempo la autoridad del Estado, restablecer el orden en las calles, garantizar que la ley vuelva a ser la expresión de la justicia y no del miedo», afirmó Álvarez durante su intervención.
Acudió ante el Congreso, como establece la Constitución, para pedir el voto de confianza al Legislativo, que tras escuchar y debatir el plan del nuevo Gobierno, votará si lo respalda o no.
Medidas contra el crimen organizado
Álvarez enfatizó que su visita al Parlamento es para exponer la política general del Gobierno de transición, pero sobre todo «para renovar el compromiso» que une a la nación y «el de servir a Perú con integridad y propósito en este momento decisivo de su historia».
«Quiero anunciar que este Gobierno asume la seguridad como una cuestión de Estado, porque estamos convencidos de que sin seguridad no hay crecimiento, no hay desarrollo ni democracia que perdure», subrayó el premier, quien destacó que la lucha contra el crimen organizado es el eje central del gabinete.
Entre las medidas que se pretende implementar se encuentran:
- Fortalecer la División de Secuestros y Extorsión de la Policía Nacional.
- Implementar un «botón de pánico antiextorsión».
- Unificar la central de llamadas de emergencias.
- Aumentar el Sistema Nacional de Videovigilancia.
- Intensificar patrullajes policiales.
«Nuestro país se desangra. En los últimos años, la sociedad ha sido golpeada por la violencia criminal y organizaciones que actúan en total impunidad. Debemos reconocerlo con firmeza y sin evasivas: esta situación es resultado de una cadena de errores, omisiones y decisiones equivocadas», agregó Álvarez.
Inestabilidad política
El primer ministro hizo un llamado a todos los poderes, fuerzas políticas, gremios y sociedad civil para unirse con el fin de lograr la estabilidad del país, que ha atravesado por una prolongada etapa convulsa desde 2016. Prometió que el gabinete buscará tender puentes de diálogo para trabajar en conjunto.
«Perú no puede seguir atrapado en el círculo vicioso de la confrontación y desconfianza. Necesitamos abrir una etapa de reconciliación y madurez democrática a base de diálogo, consenso y respeto entre todos», indicó.
Álvarez afirmó que en los últimos años, el país andino «no soporta más» esta dinámica de confrontación constante que solo genera paralización e incertidumbre. Ante este escenario, el Gobierno de transición se presenta sin banderas partidarias y con una clara intención de atender a las poblaciones más vulnerables cuyos derechos han sido postergados por décadas.
«Ni el presidente de la República, ni quien habla, ni ninguno de los ministros, postulará a cargo alguno en las próximas elecciones. Por consiguiente, nuestra única motivación es el servicio al país y el cumplimiento estricto de nuestra responsabilidad en este período de transición», añadió.
Encargo electoral
En este sentido, expuso que otro de los objetivos del Gobierno de transición es garantizar un proceso electoral libre y transparente en un clima de paz y seguridad para 2026.
«No solo mantendremos una absoluta neutralidad en el proceso electoral, sino que también protegeremos la autonomía de organismos electorales independientes, el sistema judicial y la libertad de prensa como pilares fundamentales de la República», aseguró.
El tercer eje del Ejecutivo, como ya adelantó el presidente interino Gerí en su discurso de investidura la madrugada del 10 de octubre, es la consolidación de la recuperación económica y el destrabe de inversiones.
Destacó que desde el Gobierno adoptarán las medidas necesarias para cumplir con las metas fiscales trazadas para 2025 y alcanzar un crecimiento económico del 3,2 % en 2026.
Mencionó la importancia de impulsar el proceso de adhesión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el compromiso de promover una industria minera más transparente y comprometida, entre otros puntos de la agenda económica.
