El cuarto teniente de alcalde de Economía del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Valls, ha rechazado la propuesta de los hoteleros de la ciudad para que el consistorio mantenga algunos pisos turísticos en 2028, cuando entre en vigor la prohibición de licencias para este tipo de alojamiento vacacional. Esta declaración se realizó en un debate sobre turismo en Barcelona, moderado por la periodista Glòria Marín, y que incluyó la participación del presidente del Gremi d’Hotels de Barcelona, Jordi Clos, así como del consejero delegado de Agbar, Felipe Campos, y la vicepresidenta de Foment, Mar Alarcón. El evento se llevó a cabo en la sede de Foment de Treball, en el marco del ciclo ‘Fer metròpoli, Barcelona 2030’.
Clos planteó la posibilidad de eliminar únicamente aquellos pisos turísticos que operan de manera individual y que, según él, incumplen las normativas establecidas, a diferencia de los edificios completos dedicados al alojamiento turístico, que considera que sí están regulados. Por su parte, Valls destacó su negativa a esta propuesta, al señalar que el Tribunal Constitucional había ratificado la regulación actual. Además, enfatizó que el verdadero reto para la ciudad es facilitar el acceso a la vivienda y que estos pisos turísticos, gestionados a través de plataformas digitales, deben volver al mercado inmobiliario.
«No entendemos que plataformas como Airbnb ofrezcan cosas ilegales y que no les preocupe que lo que ofrecen sea legal o no. Sin embargo, quiero afirmar que el problema de la vivienda no es solo por los pisos turísticos, sino que también tenemos un problema de oferta», añadió el concejal.
Tasa turística
Durante el debate, también se abordó el incremento de la tasa turística en los últimos años, que se prevé que alcance un máximo de 15 euros por persona. Clos afirmó que la tasa «ha tocado techo» y que un aumento podría poner a los hoteleros en una situación de debilidad frente a la competencia global. Según él, «la tasa para el usuario que viene a Barcelona a pasar el fin de semana será asumible, pero nos preocupa que una empresa que viene a un congreso y tiene que reservar 20 habitaciones de hotel vea que le sale demasiado caro».
Valls recordó que una propuesta para aumentar la tasa está actualmente en discusión en el Parlament, subrayando la importancia de utilizar correctamente los ingresos recaudados con el impuesto. «No será un impuesto disuasivo dependiendo del límite que pongamos, pero hemos visto que desde 2012 hasta ahora el turismo no se ha desincentivado», señaló.
Ambos participantes coincidieron en que se ha llegado a un punto en que el turismo en Barcelona debe gestionarse para mejorar su impacto sobre los barceloneses. En este sentido, destacaron la necesidad de colaboración entre el sector público y el privado para abordar la situación de «exceso» actual y para asegurar que el turismo siga siendo un motor económico importante para la ciudad.
Imagen de la ciudad
En lo que respecta a la imagen de Barcelona, Valls enfatizó la importancia de que la promoción de la ciudad no sea una tarea exclusivamente del sector privado. «La promoción va vinculada a la imagen de la ciudad y no puede estar hecha solo por privados. Todos queremos mejorar la calidad del turismo y debemos tener porcentajes equilibrados entre actividades culturales, científicas, visitantes de congresos y aquellos que vienen a disfrutar de la playa», explicó.
Por su parte, Clos destacó la necesidad de descentralizar el turismo en la capital catalana y de recuperar la reputación del mismo, subrayando que esto se logra colaborando con el Ayuntamiento y destinando recursos para que tanto los ciudadanos como los visitantes comprendan que Barcelona es una ciudad que fomenta un turismo sostenible.
Cierre del debate
Felipe Campos, quien inició el diálogo, comentó sobre la importancia del debate actual sobre el turismo en Barcelona y los nuevos desafíos que enfrenta la ciudad. Finalmente, Mar Alarcón concluyó el acto poniendo énfasis en los puntos destacados por Valls y Clos, remarcando que el turismo debe gestionarse equilibrando su crecimiento con la calidad de vida de los barceloneses. La discusión dejó claro que el futuro del turismo en Barcelona es un tema de gran relevancia que requiere atención y acción coordinada.
FUENTE
