BILBAO, 21 de febrero. (EUROPA PRESS) – Recientemente, el PNV ha calificado de «incomprensible» el acto programado por Vox en el Campus de Álava en Vitoria para el próximo lunes, 23 de febrero, afirmando que está «en el imaginario de mucha gente». En contraste, EH Bildu considera que el cierre de la universidad es una decisión «responsable y comprometida con la convivencia».
Por su parte, el PSE-EE ha manifestado que no ve «proporcionado» el cierre, a pesar de la «provocación de la ultraderecha en una fecha muy señalada». El PP, sin embargo, considera que este hecho refleja la «hipocresía del rectorado», argumentando que permite que grupos radicales vinculados a la izquierda abertzale operen con impunidad en el Campus. Vox, por su parte, se defendió recordando la legalidad del acto y calificando al rector, Joxerramon Bengoetxea, de «tirano totalitario».
En el programa «Parlamento en las ondas» de Radio Euskadi, parlamentarios de varios partidos con representación en la Cámara vasca debatieron sobre la decisión del rector de cerrar el Campus de Álava a clases presenciales este lunes, 23 de febrero, debido al acto programado por Vox.
El parlamentario jeltzale Jon Aiartza expresó que no le «gusta» ver una «universidad cerrada», considerándola «una realidad tremendamente negativa para nuestro entorno social». Además, calificó de «incomprensible» el acto de Vox planeado para el lunes, señalando que también le resulta «incomprensible» que haya personas que busquen altercados o que utilicen la violencia en respuesta a esta convocatoria. Aiartza hizo hincapié en que «unos y otros» se «alimentan de estas realidades, pareciendo cómodos en esos extremos».
Decisión responsable y comprometida
Eraitz Sáez de Egilaz, parlamentaria de EH Bildu, tras recordar que no se han suspendido las clases, sino que han pasado al formato ‘online’, valoró la decisión del rector como «responsable y comprometida con la convivencia». Afirmó que «la universidad pública no puede convertirse en un escenario de provocaciones de la extrema derecha», cuyo único objetivo es «generar confrontación y ruido mediático». En su opinión, esta decisión representa un compromiso claro con los valores democráticos y antifascistas que deben guiar a todas las instituciones públicas.
Además, Sáez de Egilaz consideró que es necesario «anticiparse», ya que «la forma más eficaz de responder a este tipo de provocaciones es no entrar al trapo». Aseguró que con «responsabilidad, serenidad, inteligencia y firmeza democrática», es posible lograr que estos planteamientos «supremacistas y antidemocráticos sigan siendo una fuerza marginal».
Cierre desproporcionado
La socialista Maider Laínez se mostró «sorprendida» por el cierre, considerándolo «no proporcionado», ya que cree que, a pesar de la «provocación de la ultraderecha», no se puede «contraponer con otros actos fascistas de la izquierda extrema o vinculados a la izquierda abertzale». Denunció que en la EHU, y especialmente en Álava, se producen actuaciones «escandalosas» de grupos de extrema izquierda sin que el equipo rectoral se pronuncie, lo que refleja una «permisividad que no es de recibo».
Laínez insistió en que «la respuesta a cualquier provocación no puede ser un acto violento”, señalando que tales acciones nos retrotraen a un pasado que la sociedad actual no desea repetir, haciendo un llamado a la «sensatez, cordura y sentido común».
Hipocresía del rectorado
Para Laura Garrido, del PP vasco, el cierre de la EHU el lunes es una muestra de la «hipocresía del rectorado», afirmando que «ya sabemos en manos de quién está». Criticó que mientras se toman estas medidas, se permite que grupos radicales vinculados a la izquierda abertzale operen sin restricciones, interrumpiendo las clases y lanzando continuamente sus proclamas.
Garrido sugirió que quienes se presentan como defensores de la democracia son precisamente quienes erosionan estos valores con comportamientos sectarios y totalitarios. Señaló que los problemas de convivencia en el Campus los generan grupos como Ernai o GKS, y el rectorado «mira para otro lado», lo que envía un mensaje claro de permisividad hacia estos comportamientos. «Es esencial garantizar que la universidad siga siendo un espacio de convivencia, respeto y pluralidad donde se puedan impartir clases presenciales», concluyó.
Tirano totalitario
La parlamentaria de Vox, Amaia Martínez, se refirió al rector como un «tirano totalitario», argumentando que «permite a sus jóvenes, a los de GKS y Ernai, decorar el Campus con propaganda en favor de ETA». Criticó que, en lugar de enérgicamente defender la universidad, el rector ha «vomitado odio contra un partido como Vox», que, según ella, tiene tanto derecho como cualquier otro a reivindicar una universidad libre de adoctrinamiento.
Martínez exigió que Joxerramon Bengoetxea, como rector «sectario», debe ser «inhabilitado de forma inmediata» y «expedientado». Agregó que si EH Bildu organiza una mesa informativa, el rector no solo no cerraría la universidad, sino que también les proporcionaría entretenimiento. «Aquí somos todos iguales», enfatizó.
