El sindicato Acaip-UGT, mayoritario en el ámbito penitenciario, ha denunciado un intento de motín ocurrido en la mañana del sábado 10 de enero en el Centro Penitenciario de Soria, dejando a un funcionario lesionado.
Según lo señalado por el sindicato en un comunicado, los hechos sucedieron alrededor de las 11:00 horas en el módulo 6 del centro. Un interno promovió un «intento de alteración grave del orden regimental» debido a su «disconformidad» por la intervención de medicación que no era de su propiedad. Ante la incitación del interno, otros presos rodearon a los funcionarios y a la jefa de servicio, lo que generó una situación de «máxima tensión y riesgo» para la integridad física del personal, ya que uno de los internos intentó agredir a un trabajador.
Como consecuencia de estos hechos, tres internos fueron trasladados al módulo de ingresos en régimen de aislamiento y un funcionario resultó lesionado, siendo atendido en un centro hospitalario.
Reacciones del Sindicato
Acaip-UGT considera que este «grave incidente no es un hecho aislado», sino una «nueva muestra de los riesgos derivados de la política penitenciaria actual, basada en un excesivo buenismo y una aplicación laxa de las normas regimentales». El sindicato añade que «estas políticas están dando lugar a una deficiente clasificación interior de los internos, ignorando su peligrosidad real y su trayectoria penitenciaria», lo que provoca un incremento de conflictos, agresiones y situaciones de grave riesgo para los trabajadores penitenciarios.
Además, el sindicato denuncia que las Relaciones de Puestos de Trabajo (RPT) vigentes en los centros penitenciarios están «totalmente desactualizadas y no cubren las necesidades reales de personal». Acaip-UGT también ha destacado el «comportamiento ejemplar» de los funcionarios del centro soriano, pero critica la «grave falta de personal sanitario», lo que obliga a que la medicación de los internos se administre por «criterios operativos en vez de a criterios de oportunidad, donde debe proporcionarse de manera pautada y regulada».
Esta situación genera «importantes problemas regimentales y de seguridad, al permitir que los internos acumulen una cantidad excesiva de medicación», lo que «facilita su intercambio, tráfico interno o consumo indebido», ha apuntado el sindicato.
